El Frente de Sindicatos Unidos (FreSU), espacio que integran la Asociación Trabajadores del Estado (ATE), la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), el sindicato de Aceiteros y gremios aeronáuticos, entre más de 100 organizaciones sindicales de distintas centrales obreras, definió un paro de 36 horas con movilización en las primeras 12 horas en caso de que la reforma laboral vuelva a tratarse en el Senado.
La decisión fue anunciada en el marco del paro general de 24 horas que se desarrolla mientras el proyecto es debatido en la Cámara de Diputados. El espacio sindical marcó así una postura más confrontativa y se diferenció de la estrategia de la Confederación General del Trabajo (CGT), que convocó a una huelga sin movilización.
Escalada del plan de lucha
Desde la movilización frente al Congreso, el secretario general de ATE Nacional, Rodolfo Aguiar, sostuvo que las modificaciones introducidas en el proyecto no modifican el rechazo de los gremios.
“No alcanza con la modificación del artículo de las licencias médicas. Esta ley nos conduce a una catástrofe social. La conflictividad tiene que escalar. Tenemos que profundizar nuestro plan de lucha con una medida de fuerza de 36 horas con movilización en las primeras 12 horas”, afirmó el dirigente.
En esa línea, Aguiar consideró que el debate por la reforma laboral refleja una disputa estructural. “En esta ley se expresa una lucha de clases. Nos quieren a los trabajadores sometidos y con salarios de hambre”, señaló, y agregó que el frente sindical busca “trascender la reforma laboral e ir más allá de febrero”.
Diferencias con la estrategia de la CGT
La convocatoria del FreSU expone diferencias en el movimiento obrero respecto de cómo enfrentar el proyecto impulsado por el Gobierno nacional. Mientras la CGT optó por una medida de fuerza sin movilización, el frente sindical promueve acciones con presencia en las calles y mayor nivel de confrontación.
Según explicaron sus referentes, el objetivo es intensificar la presión sobre el Congreso y visibilizar el rechazo al proyecto, al que consideran perjudicial para los derechos laborales.
“La dignidad de los trabajadores es el límite. El problema de la Argentina no somos los trabajadores, es el modelo económico de Milei. Nos quieren obedientes y mansitos. ¡Nos tenemos que rebelar!”, concluyó Aguiar.
La advertencia del FreSU anticipa un escenario de creciente conflictividad gremial en caso de que la reforma laboral avance en su tratamiento legislativo.

