El descontento que los gremios tradicionales de educación ya no logran contener, ya que, alrededor de 400 escuelas, tanto públicas como privadas, se encuentran bajo la órbita de una medida de fuerza que no responde a las cúpulas de siempre. En el centro de esta tormenta se encuentra la Asociación de Maestros de la provincia de Buenos Aires, un actor nuevo que busca romper lo que denominan una “crisis de representación”.
Claudio Vigne, su secretario general y ex militante de SUTEBA, participó del programa “Todo no se puede” de LA CIELO FM 103.5 y no ahorró definiciones tajantes sobre el quiebre con las estructuras históricas. “La asociación surge por necesidades que consideramos que esos gremios ya no nos estaban representando de ninguna manera”, explica Vigne, subrayando que su organización nace de un “proceso genuino que viene desde muy abajo” tras años de plantear que “otro sindicalismo es posible”.
La realidad de la edución bonaerense
La crítica hacia el Frente Gremial es estructural. Para Vigne, organizaciones como SUTEBA mantienen un “orden provincial de obediencia con los gobiernos de turno”, una dinámica que, según él, se repitió tanto con la gestión de Vidal como en la actualidad. Esta desconexión habría dejado un vacío legal y político, de los 500.000 docentes bonaerenses, menos de 80.000 estarían afiliados, lo que refleja una masa de trabajadores que “decidió no estar afiliado a ninguno” pero que, aun así, está dispuesta a parar.
El motor del conflicto es, fundamentalmente, económico. El sindicato denuncia una realidad salarial asfixiante. “El salario inicial de un profesor en la provincia de Buenos Aires está en 527.000 pesos, salarios que rondan la línea de la indigencia”, sentencia el dirigente. Ante esta situación, la propuesta de la Asociación de Maestros es drástica y busca romper la lógica de las paritarias porcentuales que solo empatan a la inflación desde un piso bajo. “Necesitamos un salario docente mínimo de básico de 2.800.000 pesos”, afirma, basándose en las necesidades reales de alimentación, transporte y salud.
El desafío por la legitimidad y autonomía
La respuesta del gobierno provincial, liderado en el área educativa por Flavia Terigi, ha sido, para Vigne, cuestionar la institucionalidad del nuevo gremio, advirtiendo que se descontarán los días de huelga. Esto es una “jugada un tanto artera”, y un intento de intimidación ante la masividad de las protestas, como la del pasado jueves donde, según sus cifras, “pararon más de 400.000 docentes en toda la provincia”, definió el sindicalista.
Al final del día, la batalla de la Asociación de Maestros no es solo por el bolsillo, sino por la autonomía política. “El sindicato tiene que ser independiente de los gobiernos y de los partidos políticos porque los intereses son distintos”, concluye Vigne, marcando una distancia ética con quienes, según su visión, negocian según las “conveniencias político-partidarias” del calendario electoral. La tiza, en esta nueva etapa, parece haber recuperado un filo que incomoda.

