La partida de Taty Almeida, presidenta de Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, generó un profundo impacto en el arco social y político de la Provincia de Buenos Aires. En diálogo con La Cielo, referentes centrales de la lucha por los Derechos Humanos recordaron su figura no solo como un símbolo de resistencia pacífica, sino como un motor de alegría y compromiso militante que ahora queda en manos de las nuevas generaciones.
Una pérdida que duele en las entrañas de la lucha
Para Estela de Carlotto, presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, el fallecimiento de Almeida representa la pérdida de una “compañera de años y años de luchas”. Carlotto destacó la calidez de su vínculo personal, definiéndola como una “luchadora y buena mujer” que, tras el golpe que significó la desaparición de sus hijos, dedicó su vida a la búsqueda de justicia.
“Es un golpe tremendo para nosotros porque el tiempo pasa y falta tanto todavía”, expresó Carlotto en la entrevista radial, subrayando que, ante la avanzada de la edad de las referentes históricas, la continuidad de la tarea recae ahora en los equipos de trabajo compuestos por jóvenes y nietos restituidos.
El trasvasamiento generacional en suelo bonaerense
Desde la gestión provincial, el subsecretario de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires, Matías Moreno, enfatizó la dimensión colectiva que representan las Madres como la “reserva moral” del país. Moreno, oriundo de Olavarría, recordó el valor adicional que tuvo la lucha de las Madres en el interior bonaerense, donde “los silencios aturdían” durante la dictadura.
Moreno destacó especialmente la predisposición de Almeida para participar en políticas públicas como el programa Futuro Memoria, destinado a jóvenes bonaerenses de entre 14 y 21 años. Según el funcionario, Taty siempre pedía estar rodeada de jóvenes, a quienes les transmitía la importancia de reivindicar la palabra “militante” y el compromiso con proyectos colectivos. “El pañuelo pasó a ser ya un símbolo nacional”, afirmó Moreno, señalando que su presencia es visible en cada rincón de la provincia, desde las paredes hasta las cámaras legislativas.
El contrapunto con el gobierno nacional
La desaparición física de Almeida ocurre en un contexto de fuerte tensión política con la administración central. Carlotto lamentó que, bajo el actual gobierno nacional, se intente “pisotear la historia” del pueblo argentino, señalando una falta de ayuda y reconocimiento hacia los organismos de Derechos Humanos. En términos tajantes, la titular de Abuelas criticó la figura del vocero presidencial, Manuel Adorni, a quien calificó como un “delincuente” que deberá responder ante la ley.
En la misma línea, Moreno estableció un contrapunto entre la dignidad de las Madres y los funcionarios nacionales, a quienes describió como “personajes fascinerosos”. El funcionario bonaerense concluyó que la mejor forma de homenajear a Almeida es profundizar las políticas de Memoria, Verdad y Justicia que han posicionado a la Argentina como un ejemplo internacional en el trámite de pasados traumáticos.

