El presidente de la Federación Económica de la Provincia de Buenos Aires (FEBA) y vicepresidente de la CAME, Alberto Kahale, trazó un diagnóstico complicado sobre la realidad que atraviesan las pequeñas y medianas empresas. Según el dirigente, el sector productivo se encuentra en un punto de quiebre debido a la falta de consumo y las políticas de ajuste del gobierno nacional.
Un escenario de persianas bajas
La crisis no es una percepción, sino una realidad estadística que se observa en los centros comerciales de la provincia. Kahale fue contundente al describir la situación: “Realmente es un momento crítico que están pasando las pymes de la provincia de Buenos Aires”. El cierre de locales se ha vuelto una constante mensual, transformando la fisonomía de los barrios. “Está el comercio mal; cuando llega 30 de cada mes hay una persiana baja”, afirmó en diálogo con La Cielo, señalando que incluso cuando un local reabre, suele ser bajo rubros de menor valor agregado o subsistencia.
Para el titular de FEBA, el éxito aparente en la baja de la inflación tiene un costo social y económico inasumible. “Esto es a causa de la política del gobierno nacional que vino a bajar la inflación a costa del empleado común, del obrero de clase media”. En este sentido, Kahale cuestionó que se utilice la recesión como herramienta de control de precios: “Casi como que la parálisis económica es la receta, la herramienta como para que los precios no suban, pero claro, eso tiene consecuencias”.
El dirigente destacó que el consumo se ha desplomado porque los actores principales de la economía interna (jubilados, trabajadores y personas con discapacidad) han perdido su poder adquisitivo o han visto congelados sus beneficios. “Hoy un empleado de comercio pasó la categoría de pobre”, sentenció, subrayando que muchos salarios apenas rondan los 800.000 pesos frente a un costo de vida que no deja de subir.
Críticas a la reforma laboral y la apertura de importaciones
Kahale también se mostró escéptico respecto a los beneficios de la reciente reforma laboral impulsada por el Ejecutivo. Lejos de incentivar la contratación, el dirigente vaticinó un efecto contrario: “Va a provocar mucha más desocupación y encima no va a haber toma de empleo; se están equivocando en todo”. Además, denunció que la reglamentación busca eliminar acuerdos privados entre cámaras y sindicatos que sostienen servicios básicos como salud, hoteles y capacitación.
Por último, el representante pyme alertó sobre la competencia desleal tras la apertura de fronteras. Describió la llegada masiva de contenedores con productos diversos que se venden sin las mismas cargas tributarias que enfrentan los locales: “No puede ser que se abran las fronteras como se abrieron y estemos por todas las ciudades de la provincia de Buenos Aires con chinos que llegan, abren los containers y lo que hay adentro lo venden”. Según Kahale, mientras el campo recibe ayuda, el comercio minorista parece destinado a la desaparición por la falta de alivio fiscal y la competencia externa.
La provincia de Buenos Aires, que produce el 42% del PBI nacional, recibe apenas entre el 18% y 20% de coparticipación, una brecha que, en palabras de Kahale, asfixia aún más a quienes intentan mantener la producción nacional en pie.

