El impacto de los aumentos en las tarifas de los servicios públicos se consolida entre las principales preocupaciones económicas de los argentinos. En un contexto de actualización de los cuadros tarifarios y cambios en el esquema de subsidios impulsados por el Gobierno de Javier Milei, el costo de los gastos esenciales encabeza las inquietudes de la población, de acuerdo con una nueva encuesta nacional de las consultoras D’Alessio IROL y Berensztein.
El relevamiento, difundido el 19 de octubre, indica que el 65% de los encuestados identifica el costo de los servicios públicos como una de sus principales preocupaciones, por encima de la incertidumbre económica, que reúne el 59% de las menciones, y los gastos vinculados con la salud, que alcanzan el 57%. Los resultados reflejan el peso que adquirieron las facturas y los desembolsos mensuales en la economía de los hogares.
La preocupación por las tarifas se inscribe en un escenario más amplio de deterioro económico percibido. Según el mismo estudio, el 70% de los consultados considera que su situación económica personal empeoró durante el último año, tres puntos porcentuales más que en la medición anterior. A su vez, el 66% cree que la economía nacional está peor que doce meses atrás.
El monitor de humor social y político se elaboró a partir de 800 entrevistas online a personas mayores de 18 años de todo el país, realizadas los días 6 y 7 de octubre. Entre sus principales conclusiones aparece una combinación de dificultades para afrontar los gastos cotidianos, evaluaciones negativas sobre la economía y expectativas pesimistas para el futuro.
Tarifas y gastos esenciales, bajo la lupa
La centralidad de los servicios públicos en las preocupaciones de los argentinos coincide con los aumentos aplicados durante octubre en distintos rubros, entre ellos el transporte, la electricidad, el gas y el agua en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). A esas erogaciones se suman las actualizaciones en las cuotas de la medicina prepaga y otros gastos que presionan sobre los presupuestos familiares.
La evolución de los precios de los servicios también permite dimensionar el impacto acumulado de los cambios tarifarios desde la llegada de Milei a la Casa Rosada. Un informe del Instituto Interdisciplinario de Economía Política (IIEP), dependiente de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y el Conicet, calculó que un hogar representativo del AMBA sin subsidios energéticos necesitó $266.456 en octubre para cubrir electricidad, gas, agua y transporte. Ese monto equivalía al 13% de un salario registrado promedio.
El mismo trabajo estimó que la canasta de servicios públicos acumuló un incremento del 860% desde diciembre de 2023, frente a una inflación del 261% en igual período. La diferencia evidencia que el costo de esos servicios avanzó a un ritmo considerablemente superior al nivel general de precios.
En ese marco, las tarifas dejaron de ser un gasto aislado dentro de la economía doméstica para convertirse en una variable central a la hora de organizar los ingresos mensuales. A diferencia de otros consumos que pueden reducirse o postergarse, buena parte de los servicios esenciales debe seguir pagándose, lo que limita el margen de maniobra de las familias frente a los aumentos.
La preocupación crece entre los votantes opositores
La encuesta de D’Alessio IROL y Berensztein también expone diferencias marcadas según el voto en las elecciones legislativas de 2025. Entre quienes acompañaron a Fuerza Patria, la preocupación por el costo de los servicios públicos trepa al 92%, ocho puntos porcentuales por encima de la medición anterior.
Dentro de ese mismo grupo, la incertidumbre económica alcanza el 81% y el precio de los alimentos concentra el 78% de las menciones. De esta manera, los gastos cotidianos y la evolución del poder adquisitivo aparecen como los principales focos de inquietud entre los votantes opositores.
La distribución es diferente entre quienes votaron a La Libertad Avanza (LLA). En ese sector, la inseguridad ocupa el primer lugar, con el 74%, seguida por la preocupación por la impunidad de hechos de corrupción atribuidos al kirchnerismo, con el 64%, y las estafas digitales, con el 50%.
Las diferencias también se manifiestan al evaluar la evolución de la economía personal. Entre los votantes libertarios, el 58% considera que está mejor económicamente que hace un año. En cambio, el 95% de los electores de Fuerza Patria afirma que su situación empeoró.
La percepción sobre la economía nacional reproduce esa distancia: el 68% de los votantes de LLA considera que el país mejoró respecto del año anterior, mientras que el 94% de quienes acompañaron a Fuerza Patria sostiene que la situación empeoró.
Los resultados configuran un escenario en el que las dificultades económicas de los hogares conviven con una marcada polarización en la manera de interpretar la situación del país. Sin embargo, el dato sobre los servicios públicos sobresale por su alcance: casi dos de cada tres encuestados los ubican entre sus principales preocupaciones.
Con las elecciones presidenciales de 2027 en el horizonte, el costo de las tarifas, la evolución de los ingresos y las perspectivas económicas aparecen entre los factores que atraviesan el humor social. La encuesta muestra que, en un contexto de fuertes incrementos acumulados en los servicios, el impacto de las facturas mensuales se convirtió en una de las principales expresiones del malestar económico de los argentinos.


