En el marco de una guerra abierta contra los representantes de ATE dentro del Astillero Río Santiago, en el gobierno de María Eugenia Vidal suelen acudir a una chicana que rinde dividendos en el mapa de los medios nacionales: “Astillero lleva 10 años sin botar un buque”.
Lo dijo, por ejemplo, el ministro de Economía, Hernán Lacunza. Hoy mismo denunció que los trabajadores tienen “privilegios” a pesar de que “hace diez años que no hay un barco botado al agua”.
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Pero lo cierto es que allí se finalizaron diez naves entre 2001 y 2009. Lo que sucede es que el promedio para pasar de la construcción de buque a otro dura alrededor de 12 y 22 meses, “estando todos los materiales en término y la organización”.
“El Astillero nunca estuvo parado”, responden los dos gerentes que accedieron a hablar con INFOCIELO. Además de barcos, el Astillero estuvo involucrada en la creación de diferentes obras para la ciudad y el país.
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