El bloque Unión por la Patria en el Senado bonaerense continúa sin una conducción definida tras la salida de María Teresa García, quien asumió como diputada nacional y dejó vacante la presidencia del bloque en la Cámara Alta. Si bien se barajan nombres casi “al voleo” y las operaciones políticas están a la orden del día, el peronismo bonaerense no logra consensuar una autoridad y se consolida como el único bloque en toda la Legislatura —Diputados y Senado— que aún no definió su conducción. Y esto tiene razones de peso.
La discusión no se limita a la presidencia del bloque: la vicepresidencia primera de la cámara también está vacante y forma parte de la negociación. Desde el Movimiento Derecho al Futuro, el espacio kicillofista, reclaman que la conducción les corresponde por acuerdos ya establecidos y vigentes. La Cámpora, desde la otra carpa del camping peronista, responde que ese lugar —al igual que la vicepresidencia primera del Senado— pertenece a alguien de paladar negro K.
Hasta diciembre, Teresa García presidía el bloque (referenciada en Cristina Kirchner) y Luis Vivona ocupaba la vicepresidencia primera (hombre del intendente Leonardo Nardini). El kirchnerismo no está dispuesto a ceder ninguno de esos lugares.
Como resultado de estas negociaciones trabadas, que se arrastran desde noviembre y diciembre tras las elecciones, el Senado quedó virtualmente paralizado. La vicegobernadora y presidenta del cuerpo, Verónica Magario, no logró mediar un acuerdo. “El kirchnerismo le desconfía, y cerca de Axel dicen que no logra enamorar ni a propios ni a extraños”, analiza un peronista con pasado legislativo que hoy observa la interna como consejero a distancia.
LOS NOMBRES EN DANZA PARA LA CONDUCCIÓN DEL BLOQUE
Salvo el massismo y el espacio de Juan Grabois, que miran la disputa desde afuera, las distintas tribus del oficialismo provincial tienen candidatos, aunque ninguno reúne los consensos necesarios.
Con Gabriel Katopodis de regreso al Ministerio de Infraestructura —solo pasó por el Senado para retirar su diploma y pedir licencia—, el Movimiento Derecho al Futuro juega su carta con Ayelén Durán, tanto para la presidencia del bloque como para la vicepresidencia primera. La senadora bahiense fue cámpora pura, pero hoy reporta políticamente al ministro Andrés Larroque y, por extensión, a Axel Kicillof.

En las últimas horas surgieron otros nombres desde Calle 6. Entre quienes negocian cargos aparece Germán Lago, recientemente incorporado a la Legislatura, pero con una década de experiencia como intendente de Alberti. ¿Equivale la experiencia de sillón para desempeñarse al frente de una bancada? Si así fuera, extraña que en la grilla no aparezca Jorge Paredi, ex jefe comunal de Mar Chiquita, que traccionó para el MDF desde las afueras de Mar del Plata en la esquiva quinta sección electoral.
El propio Kicillof visitó Mar Chiquita en las últimas horas y se sacó foto con Paredi. ¿Fue un guiño o una palmadita en la espalda?
Desde La Cámpora también mueven fichas. Emmanuel González Santalla es uno de los nombres con mayor peso dentro de la estructura kirchnerista. Otro apellido que circuló fue el de Fernanda Raverta, aunque con menor volumen político tras varias derrotas electorales. Cuando aparece Sergio Berni como posible conductor de los 24 senadores peronistas, la sentencia es contundente: “Sergio puede conducir una gobernación, pero no un bloque. Cuesta verlo como un hombre de consensos”, opinó un legislador del conurbano que sigue de cerca la interna.

En paralelo, algunos sectores impulsan un perfil “de consenso y sin capacidad de generar conflicto”. En ese esquema aparece el bahiense -y eterno- Marcelo Feliú. “Conoce el trabajo legislativo, tiene perfil bajo y se lleva bien con todos. No lo descartes”, señaló en off un dirigente que participa esporádicamente de las negociaciones.
El massismo, por ahora, se declara prescindente. Sin embargo, si el conflicto se profundiza, no le faltan nombres para impulsar una cuarta vía: Malena Galmarini pica en punta, aunque Valeria Arata también cuenta con la confianza necesaria.
EL TERCERO EN LA LÍNEA DE SUCESIÓN GENERA DISCORDIA
Todos los vicepresidentes del Senado finalizaron su mandato, salvo uno: Carlos Kikuchi. El libertario blue, ex armador de confianza de Javier y Karina Milei, hoy caído en desgracia dentro del campamento violeta, sigue siendo el único vicepresidente en ejercicio, con mandato hasta 2027.
Por tradición, las autoridades se eligen en la sesión preparatoria de diciembre, pero Magario convirtió esa instancia en un formalismo y postergó la definición para la última semana de febrero, amparada en el reglamento.
Sin consensos, cada sector peronista —excepto el massismo— puso su nombre sobre la mesa. El kicillofismo exige respeto por la institucionalidad y pretende colocar al dirigente que podría suceder al gobernador o a Magario en la presidencia del Senado. Por eso impulsó nuevamente a Ayelén Durán, opción que La Cámpora rechazó de plano.

El kirchnerismo sostiene que ese lugar le pertenece por acuerdos previos. Desde Calle 6 respondieron que esos pactos se firmaron en otro contexto, cuando el MDF aún no tenía el peso actual. Esto bloqueó cualquier negociación. Mario Ishii reúne el aval de dos de las tres tribus (kirchnerismo y massismo), pero no del kicillofismo. Es curioso porque el Paceño caminó entre ellos hasta poquito antes de las elecciones. ¿Un infiltrado o un veleta? El otro nombre es, otra vez, Sergio Berni, hoy más cercano al fogón de Cristina Kirchner.
CARTAS, AMENAZAS Y TRABAJO A REGLAMENTO
La tensa paz lograda en Diputados no se replicó en el Senado. En la Cámara Baja, el massismo y el kirchnerismo alternan la presidencia del cuerpo, mientras La Cámpora maneja el bloque a través de Facundo Tignanelli. Resta definir el rol de Mayra Mendoza, sin cargo formal pero con peso real.
En el Senado, la situación es otra. La línea de sucesión, el manejo de fondos y el poder político previo a un año electoral vuelven explosiva cualquier negociación.
Tras la asunción de los senadores electos el 7 de septiembre, se esperaba la elección de autoridades. No ocurrió. Magario se amparó en el artículo 108 del reglamento y postergó la definición para febrero. Trabajó “a reglamento”.

En aquella sesión, Sergio Berni pidió un cuarto intermedio para definir cargos. No consiguió los votos y la sesión se levantó. Minutos después, envió una carta a Magario acusándola de “incumplimiento de deberes de funcionario público” y declarando “nulas” las licencias de Katopodis y Diego Valenzuela. La presidenta del cuerpo ignoró el planteo y convocó para el 26 de febrero.
El peronismo llega a esa fecha sin acuerdos ni nombres cerrados. El kicillofismo intenta quedarse con la vicepresidencia primera, clave en la línea sucesoria de la gobernación. Si hoy Axel Kicillof se tomara vacaciones, Magario asumiría en Calle 6 y Carlos Kikuchi, único vicepresidente en funciones, quedaría como presidente del Senado.
Nadie en el peronismo quiere ese escenario.

