La diputada nacional Virginia Gallardo presentó su primer proyecto en la Cámara de Diputados solicitando al Poder Ejecutivo que declare el Estado de Emergencia Hídrica en Corrientes, una iniciativa que, más allá de la gravedad de las inundaciones, introduce una contradicción incómoda para el oficialismo libertario. Gallardo llegó al Congreso del a mano de La Libertad Avanza, espacio de Javier Milei y que levanta como bandera el ajuste fiscal y el “no hay plata”, pero ahora impulsa una medida que obligaría al Gobierno nacional a habilitar partidas extraordinarias para asistir a una provincia.
El proyecto, firmado junto a su compañero de bancada Lisandro Almirón, pide declarar la emergencia en las zonas correntinas afectadas por las intensas precipitaciones de las últimas semanas. En los fundamentos la legisladora sostiene que se trata de “una medida necesaria y oportuna” para agilizar mecanismos administrativos y presupuestarios, reforzar la asistencia a las poblaciones damnificadas y acompañar a las autoridades provinciales y municipales en las tareas de contención, recuperación y reconstrucción. La iniciativa marca así un giro discursivo dentro de un espacio que, en el Congreso, ha mostrado resistencia a acompañar este tipo de declaraciones.
La situación en Corrientes
La situación en Corrientes es crítica. En localidades como San Luis del Palmar, a unos 30 kilómetros de la capital provincial, se registraron acumulados de lluvias cercanos a los 500 milímetros en una semana, muy por encima de los promedios históricos. Al menos 500 personas debieron ser evacuadas, mientras continúan los operativos de asistencia en 13 habilitados ante la amenaza de nuevas precipitaciones.
En las zonas rurales, las dificultades se profundizan por las restricciones de acceso a la asistencia sanitaria y a insumos básicos, lo que obliga a realizar parte del auxilio por vía fluvial. A los trabajos de los gobiernos municipales y provinciales se sumó la ayuda nacional mediante la Agencia Federal de Emergencia, con artículos de primera necesidad y kits de higiene entregados por Gendarmería Nacional. Sin embargo, el propio texto del proyecto advierte que estos operativos “evidencian la necesidad de contar con herramientas extraordinarias” para sostener y ampliar la respuesta estatal.
El límite del “no hay plata”
El pedido de Gallardo replica una iniciativa presentada por el diputado radical Diógenes González, alineado con el gobernador correntino, pero adquiere otra dimensión al provenir de una legisladora oficialista. En los primeros años de gestión, el bloque libertario se abstuvo de votar una emergencia hídrica en Córdoba y el presidente Milei vetó una ley similar para Bahía Blanca, consolidando una postura de rechazo a este tipo de instrumentos, aun frente a catástrofes climáticas.
La contradicción se vuelve más evidente en el escenario nacional actual. Mientras la Patagonia arde por los incendios, amplias zonas de la provincia de Buenos Aires permanecen bajo el agua y se registran temporales en Salta y Catamarca, el Gobierno nacional ha optado por un bajo perfil y una intervención limitada. En ese contexto, una diputada propia exige una declaración de emergencia que implicaría un desembolso de fondos que el ejecutivo suele condicionar a negociaciones políticas dentro del Congreso.
Así, el debut legislativo de Virginia Gallardo no sólo pone el foco en una emergencia real y urgente en Corrientes, sino que también expone las tensiones internas de un oficialismo que pregona el achicamiento del Estado, pero enfrenta la presión de responder ante desastres que demandan, inevitablemente, recursos públicos.

