El escándalo sacudió a la fuerza policial de Santa Fé cuando salió a la luz que un subinspector había usado un patrullero oficial como si fuera propio para resolver un problema personal: le robó las cuatro cubiertas y las vendió para pagar una deuda.
El protagonista del caso es José Nicolás López, de 40 años, quien fue condenado este mediodía a tres años de prisión en suspenso, inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos y una multa de 90 mil pesos, el máximo previsto por la ley para este tipo de delitos. La sentencia fue dictada en los tribunales de la ciudad de Santa Fe por el juez Pablo Ruiz Staigeer, en el marco de un juicio abreviado.
La investigación, encabezada por el fiscal Ezequiel Hernández, determinó que el hecho ocurrió entre el miércoles 24 y el viernes 26 del mes pasado, cuando López se desempeñaba como subinspector en la Comisaría Primera de la Unidad Regional XVI. Durante ese período, aprovechó su rol de custodio de un móvil policial para sustraerle las cubiertas mientras el patrullero permanecía estacionado en la dependencia.
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De acuerdo con la acusación, el efectivo no solo se llevó los neumáticos, sino que luego los comercializó como si fueran de su propiedad. Con el dinero obtenido, saldó una deuda de aproximadamente 400 mil pesos que mantenía con el comprador, quien más tarde sería clave para reconstruir la maniobra.
El faltante fue advertido días después y dio inicio a una pesquisa que incluyó análisis de registros de GPS del móvil oficial, cámaras de seguridad y declaraciones testimoniales. Ese entramado probatorio permitió a la fiscalía cerrar el círculo sobre el responsable.
Pero el episodio no terminó ahí. Según la causa, al verse acorralado por la investigación, López intentó entorpecer el proceso judicial: presionó al comprador de las cubiertas para que las ocultara y evitara involucrarlo, una maniobra que agravó aún más su situación penal.
Finalmente, el exsubinspector admitió su culpabilidad y fue condenado como autor de los delitos de peculado y estelionato, ambos agravados por haber sido cometidos con ánimo de lucro, en un caso que dejó al descubierto una traición interna dentro de la propia fuerza encargada de cuidar los bienes del Estado.

