Empresario, creador de algunos de los medios de comunicación más influyentes de la región y líder de uno de los grupos de mayor visibilidad de América Latina, Daniel Hadad se ha convertido en una de las voces que, con mayor atención, sigue el impacto de la revolución tecnológica sobre el periodismo, la política y la sociedad. Radicado desde hace cinco años en Estados Unidos y en contacto permanente con las principales empresas del sector, sostiene que la inteligencia artificial representa un cambio histórico sin precedentes y advierte que la Argentina está llegando “tarde” a una discusión estratégica.
Durante una extensa entrevista con la periodista Marina Calabró para el sitio menjunjeTV, Hadad comenzó describiendo el efecto que las redes sociales están teniendo sobre la calidad del debate público y la democracia.
“Las redes, hacen mucho daño. Yo me pasé el año pasado viajando por América Latina, viendo elecciones, entrevistando gente. Las elecciones se ganan 50,5 a 49,5. Es increíble el grado de polarización” que hay en el continente.
Según explicó, esa dinámica es consecuencia directa del funcionamiento de los algoritmos.
En su mirada, la clave para entender la mediocridad del debate público, sobre todo en relación a la discusión política, radica en la lógica de las redes, de “polarizar. Llevar todo a los extremos”.
“El algoritmo está diseñado para darte lo que a vos te gusta”, aseguró Hadad, por lo que es poco frecuente que te muestre “un pensamiento distinto: si sos libertario, te va a mostrar al Gordo Dan, si sos kirchnerista, a Mayra Mendoza”, explicó. Para Hadad, ese mecanismo tiene consecuencias profundas sobre la capacidad de reflexión de las sociedades.
En ese sentido, lamentó que, esa lógica, “construye una sociedad donde el pensamiento crítico baja. Donde la posibilidad de disenso desaparece” El sistema, incluso, se retroalimenta en su lógica nociva: “los tipos que hacen campaña política sugieren: ‘Usted radicalícese’, lo cual es terrible.” El empresario de medios sostuvo, además, que ese fenómeno también afecta al periodismo.
“En el periodismo también sucede lo mismo”, con la polarización como lógica de producción de contenidos, con lo que -dijo Hadad- “lamentablemente, el que pierde al final del camino es la persona que quiere informarse”. Se reproduce, según aseguró, el famoso sesgo de confirmación: “uno escucha a los que piensan parecido”.
En ese sentido, afirmó que “es un tiempo complejo para informarse y para hacer periodismo. Es un fenómeno mundial.”
Sin embargo, el núcleo de su preocupación pasa hoy por la inteligencia artificial, un tema que, a su juicio, debería ocupar un lugar central en la agenda pública.
“Lo que está pasando con la IA es una revolución tan grande que a veces me impresiona que no forme parte del debate en la Argentina”, aseguró Hadad, y reclamó que “el Estado debe asumir un papel activo para acompañar el desarrollo tecnológico”.
Según el empresario, “el Estado tiene que participar de alguna manera. El poder de esta tecnología es enorme y hay que desarrollarla; si no, la van a desarrollar solamente Estados Unidos y China”.
“De 38 Estados que tomaron alguna decisión en ese sentido, Argentina no aparece y en América Latina solamente Brasil está haciendo buenos trabajos”, se lamentó.
En ese sentido, remarcó que el fenómeno excede cualquier transformación tecnológica previa.
“La IA no es comparable a la Revolución Industrial, ni al aporte de Thomas Edison -creador del sistema de generación y distribución de corriente continua que permitió iluminar ciudades enteras-, ni a la irrupción a internet ni a la aparición de las redes sociales. Esto es un cambio transversal, que va a atravesar a todas las sociedades.”
También llamó la atención sobre el enorme valor estratégico de los datos personales y el poder creciente de las grandes compañías tecnológicas.
“Es un fenómeno que no se puede ignorar, vino para quedarse. Y el otro tema es el de los datos”, afirmó Hadad, por lo que reclamó que “el Estado tiene que participar”.
En ese sentido, confrontó el argumento libertario contra el Estado, al asegurar que “no le tenemos que tener tanto miedo al Estado. De pronto nos hicimos todos anarcocapitalistas, y el mejor Estado es el que no existe.”
Su experiencia viviendo en Estados Unidos, afirmó, le permite observar de cerca la velocidad con la que evoluciona el sector.
“Yo vivo hace cinco años en Estados Unidos. Me sirve mucho estar en contacto con las empresas tecnológicas. El mundo está caminando con una velocidad tal, que requiere prestarle atención”
En ese contexto, reconoció que incluso las empresas periodísticas enfrentan un desafío inédito.
“El nuevo miedo de los medios de comunicación es el miedo a quedarnos obsoletos. Todos los días aparece una novedad de aplicaciones vinculadas a IA. La capacidad que está detrás de una aplicación como GPT se duplica cada siete meses.”
Finalmente, expresó su preocupación por el escaso espacio que estos debates ocupan en la agenda nacional y planteó la necesidad de revisar de manera urgente el sistema educativo.
“Me asusta que no prestemos atención a los fenómenos que están pasando en el mundo. Que la agenda sea tan localista, tan de chiquitaje. Va a haber que cambiar urgentemente el modelo de educación, porque los chicos van a tener que aprender a preguntar”, porque las respuestas están en los avances.
También cuestionó el debilitamiento de la inversión en ciencia, al asegurar que “se desfinancian cosas valiosas como el Conicet”.
Sobre el cierre, Hadad dejó una definición política que, a su entender, también debería formar parte del debate: “Yo me siento un liberal, pero están explicando mal el liberalismo. El liberalismo tiene Estado.”
No descartó una eventual candidatura presidencial
Aunque evitó hablar de candidaturas en el contexto actual, dejó abierta la posibilidad de asumir un rol político protagónico en las próximas elecciones, si considera que el país lo necesita.
El empresario y periodista asegura que haría “cualquier cosa” por la Argentina, un país al que define como el que ama, el que sueña y al que le debe todo. También remarcó que conoce de cerca el funcionamiento del poder, aunque insiste en que no forma parte del sistema político.
Aclaró, no obstante, que “no es el momento de lanzar postulaciones”, y recordó que la sociedad ya eligió a un dirigente surgido por fuera de la política tradicional, en referencia a Javier Milei.
De cara al futuro, remarcó que recién desde febrero comenzarán los tiempos de definición, y se mostró optimista en que puedan aparecer “dirigentes capaces de interpretar los cambios que atraviesa el mundo”

