Caminar por Mar de las Pampas exige soltar el acelerador entre las calles de arena que no tienen semáforos. En esa geografía moldeada hace más de sesenta años por una forestación pionera, el silencio es un bien común. Esta semana, ese estilo de vida del interior bonaerense, pasó de ser un refugio de fin de semana a una postulación de alcance global: la localidad bonaerense recibió la certificación oficial como candidata argentina para los Best Tourism Villages 2026, el certamen impulsado por la Organización Mundial del Turismo (ONU Turismo).
El reconocimiento de la ONU turismo
La entrega del reconocimiento oficial se realizó en la misma aldea. El director nacional de Desarrollo y Promoción, Pablo Cagnoni, formalizó la candidatura ante el secretario de Turismo, Cultura, Educación y Deportes de Villa Gesell, Emiliano Felice, en un encuentro que sumó a prestadores locales, vecinos y miembros de la Sociedad de Fomento.

El reconocimiento no es casual. La distinción de ONU Turismo busca visibilizar a comunidades rurales de menos de 15.000 habitantes que mantengan un fuerte compromiso con la preservación del patrimonio cultural, la protección del medio ambiente y el desarrollo económico sostenible.
Datos clave de la candidatura
Mar de las Pampas compite en esta edición junto a otros siete destinos representativos del país, Cachi (Salta), Villa Sanagasta (La Rioja), Zenón Pereyra (Santa Fe), El Trapiche (San Luis), Puerto Pirámides (Chubut), Tafí del Valle (Tucumán) y Villa General Belgrano (Córdoba). El país cuenta con antecedentes exitosos en el certamen, Caspalá (Jujuy) fue distinguido en 2021, La Carolina (San Luis) en 2023, y en la edición 2024 el pueblo patagónico de Gaiman (Chubut) junto a Trevelin integraron la prestigiosa lista global.
Mar de las Pampas fue pionera en Sudamérica al adherir a los principios del movimiento internacional Cittaslow, una filosofía nacida en Italia que promueve la sustentabilidad, la gastronomía local, la baja velocidad vehicular y el turismo no masivo.
Durante la jornada, la comitiva técnica y las autoridades locales recorrieron el sendero botánico, la emblemática casa histórica y el paseo “Aldea Hippie”, epicentro de los emprendimientos artesanales de la zona. La agenda incluyó además una supervisión en la Reserva Natural Municipal Faro Querandí, un santuario ambiental que resguarda más de 5.700 hectáreas de dunas vivas y 21 kilómetros de costa virgen.
A 382 kilómetros de la Capital Federal, el enclave geselino demuestra que es posible combinar una infraestructura turística de nivel con la conservación estricta del paisaje. La decisión final de ONU Turismo se dará a conocer hacia finales de año, cuando el jurado internacional evalúe los pilares de sostenibilidad social, económica y ambiental de cada uno de los pueblos postulados en el mundo.


