El gol de Alexis Castro desató una locura en la tribuna de Estudiantes. Entre miles de hinchas que festejaban la clasificación ante Corinthians, hubo una imagen que rápidamente se convirtió en una de las postales de la noche: una mujer completamente emocionada, cantando y llorando en medio del festejo albirrojo.
Esa hincha es Melisa Licciardello, una fanática de Berisso que viajó hasta San Pablo para acompañar al Pincha en una noche histórica. Su imagen no quedó solamente en la transmisión del partido: Estudiantes y CONMEBOL compartieron el video en sus redes sociales y la escena se transformó rápidamente en viral.
En diálogo con Radio Provincia, la mujer dijo: “No sabía que me estaban filmando. La mañana posterior al partido apague el celu y cuando lo prendí y estaba en pleno viaje se me trabó por la cantidad de notificaciones que tenía por el video”.
El esfuerzo de los hinchas por estar
Pero detrás de esa mujer que se convirtió, casi sin buscarlo, en la cara de la emoción de la clasificación, hay una historia todavía más particular. Melisa es mamá de dos nenas, de 12 y 9 años, a quienes dejó al cuidado de su abuela para poder cumplir un sueño: estar en la cancha junto a Estudiantes en Brasil.
“Siempre que el dinero lo permita trato de estar. En ese momento me invadió una emoción muy grande ya que me acordé de mi papá que me hizo fanática de Estudiantes. Además le quiero agradecer a mi mamá que siempre me ayuda con las nenas para que yo pueda hacer estos viajes”, afirmó.
Y no fue un viaje cualquiera. Melisa se subió a un auto “con amigos de la cancha” y emprendió el camino hacia San Pablo. Tardó dos días en llegar y otros dos en regresar, recorriendo miles de kilómetros para poder estar presente en una de esas noches que quedan para siempre en la memoria de un hincha.
Por eso, cuando llegó el gol de Castro y las cámaras encontraron su rostro entre la multitud, no era solamente una hincha festejando. Era la emoción de alguien que había dejado a sus hijas al cuidado de la abuela, se había subido a un auto y había recorrido durante dos días el camino hasta San Pablo para vivir ese momento. Y sin saberlo, terminó convirtiéndose en una de las imágenes de la clasificación de Estudiantes a las semifinales de la Libertadores.


