El ministro de Justicia, Germán Garavano, admitió que el sistema judicial de Argentina está “hecho para zafar” y que tiene “ altísimos niveles de impunidad”.
Lo curioso es que sus declaraciones se dan al momento en que la abogada del Leonardo Fariña, aseguró que el ministro fue uno de los que presionó a su cliente para que aceptara ser uno de los arrepentidos en una causa que apuntaba a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner.
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De hecho, la abogada Giselle Robles, contó que Fariña recibía mails para guionar su declaración. Los mismos habrían sido elaborados por la Agencia Fiscal de Inteligencia, a partir de lo que confirman las declaraciones del arrepentido Rolo Barreiro. De ser así, la AFI y el gobierno de Macri trabajaron juntos en ese caso. Por estas razones, el juez a cargo de la causa de espionaje ilegal, Alejo Ramos Padilla, incorporó como querellante a Robles, considerando que podría haber sido víctima de esa red de espionaje.
“La Argentina tiene altísimos niveles de impunidad en general, no solo frente a la corrupción u otros delitos más sofisticados sino frente a cualquier tipo de delitos”, sinceró el ministro para una entrevista para La Nación.
“Nuestros niveles de impunidad son superiores al 99%, cada 100 delitos que se cometen menos de uno tiene una sanción efectiva por parte del Estado, y estamos incluyendo homicidios, narcotráfico, corrupción. Estos niveles de impunidad se dan mucho más en los niveles complejos, es decir en los de cuello blanco, que en los simples”, agregó.
A su vez, el ministro de Justicia describió al sistema judicial argentino como un mecanismo “hecho para zafar” y para “que los casos nunca lleguen a la instancia del juicio oral”.
“Sigue pasando, a diferencia de la mayoría de los países de nuestra región, que mucha de estas investigaciones la lideran los jueces, lo cual violenta un sistema penal democrático donde deberían ser los fiscales los que investiguen y el juez debería ser el que le brinda garantías a todos los imputados”, dijo.
1- Decidí presentarme al haber sufrido diversas acciones delictivas como seguimientos a mis hijos, pinchaduras telefónicas, intentos de robo, denuncias penales y amenazas.
Quieren silenciar lo que sé de mi ex cliente Leonardo Fariña.— Giselle Robles (@RoblesGiselleL) 22 de abril de 2019
El ministro se mostraba como uno de los rostros más impolutos dentro del gobierno de Cambiemos, identidad que lo diferenciaba del resto de los funcionarios del gobierno nacional. Por estas y algunas otras razones, la diputada Elisa Carrió salía a criticarlo regularmente.
Ahora, las declaraciones de la abogada de Fariña lo ponen en un aprieto. Se trata de una operación en conjunto entre el gobierno de Mauricio Macri y la AFI, para buscar condicionar declaraciones que atenten contra rivales políticos. En este caso, la ex mandataria Cristina Fernández.
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