La funcionaria bonaerense Alexia Abaigar rompió el silencio después de su excarcelación y contó detalles escalofriantes de lo que vivió en prisión tras ser acusada de participar en el escrache con bosta contra el diputado libertario José Luis Espert. “Fue un calvario. Estaba todo guionado, un show mediático”, aseguró en diálogo con radio PERFIL.
Abaigar, que trabaja en el Ministerio de Mujeres y Diversidad de la provincia de Buenos Aires, relató que la detuvieron cuando salía de su casa rumbo al trabajo. La interceptaron efectivos de la Policía Federal con patrulleros y una orden de allanamiento firmada por la jueza Sandra Arroyo Salgado. “Entraron a mi casa, empezaron a revisar todo. Encontraron un póster de Evita, el libro Sinceramente de Cristina… imaginate mi desesperación. Yo sabía que mi mamá estaba ahí, mi mamá cumple 70 años el mes que viene”, contó.
Tres videos, misma escena
La situación empeoró cuando detuvieron también a su madre, Eva Pietravallo, quien ni siquiera milita políticamente. “No solo me esposaron a mí, sino a mi vieja. Una mujer de 70 años. Una locura”, señaló Abaigar con evidente enojo.
Según su relato, el traslado fue casi cinematográfico. La llevaron primero a la Unidad 28 y después a la cárcel de Ezeiza, penal de máxima seguridad.
Pero lo que más la impactó fue cómo la filmaban y la hacían repetir escenas de su detención. “Cuando me llevaban de San Isidro a la Unidad 28, me taparon la cabeza con una campera, me metieron en el patrullero, hicieron unas 15 cuadras y escucho a la jefa de policía que dice: ‘¡No, no, volvé! Filmen todo de nuevo, saquen las fotos de nuevo, el juzgado quiere que sea con la cara descubierta’. Volvimos otra vez a San Isidro y me hicieron caminar esposada, sin capucha, para grabar todo. Eso lo repitieron tres veces. No les gustaba cómo salía en el video”, relató.
La funcionaria está convencida de que fue víctima de un operativo mediático y político. “Necesitaban llenar la pantalla con algo. Como mucho, esto pudo haber sido una contravención. No es un atentado. Es un escrache”, sostuvo.
Durante los más de 12 días que estuvo presa, Abaigar asegura que la mantuvieron incomunicada más de 30 horas, aunque le habían prometido que serían apenas 8 o 10.
Mientras estaba detenida, se enteró por la televisión de la crisis energética y del dólar disparado. “Pensé: ‘Claro, me están usando para tapar todo lo que está pasando en el país’. Pero aunque traté de calmarme pensando eso, el costo fue altísimo. Lo atravesé con mi cuerpo y con mi cabeza. No es gratuito. Le hicieron un daño tremendo a mi madre también”, lamentó.
“No nos vamos a callar”
Además, Abaigar vinculó su detención con su militancia feminista y peronista. “Molesta muchísimo una mujer en política, molesta muchísimo una mujer que cuestiona el sistema. Esto es absolutamente aleccionador. A mí me trataron con saña”, afirmó.
También apuntó contra el doble estándar con el que, según ella, se miden ciertas acciones políticas: “Cárcel o bala, decían sobre la hija de Cristina en la UCA. Pero acusan a una mujer de un escrache a Espert y arman todo este show. Es una saña impresionante.”
Actualmente, Abaigar sigue sometida a controles: “Todavía estoy con tobillera electrónica, aunque ya dejé de tenerla puesta. Si me hubiesen dejado sola, sin respaldo, seguro seguía presa. Me salvó estar organizada y acompañada”, reflexionó.
Por último, se mostró decidida a seguir militando y reclamó la liberación de otra compañera detenida por los mismos hechos: “Haré todo lo posible para que liberen a la compañera que sigue en Ezeiza. Hay que seguir organizados y alertas.”
Con la excarcelación concedida, la causa contra Alexia Abaigar sigue su curso, pero ella ya avisó: no piensa callarse ni quedarse quieta.

