Nancy Maldonado es la fundadora de Sumando Voluntades, una organización que asiste a personas en situación de calle. En los estudios de INFOCIELO PLAY, relata una realidad alarmante sobre la pobreza en la ciudad de La Plata, su mirada, forjada en 16 años de asistencia a quienes no tienen techo, carga con el peso de una realidad que hoy describe como terminal. Para ella, no hay eufemismos posibles frente al micrófono, “este es el peor momento, este es el peor”, sentencia con una contundencia que silencia el estudio.
Maldonado explica que, a diferencia de otras crisis, hoy el sistema de salida está roto. “Hoy no se puede ir nadie porque no pueden limpiar un parabrisa de auto porque no sale ninguna changuita”, explica sobre quienes están “estancados” en su institución porque no tienen un horizonte económico mínimo. Según Nancy, el deseo de privacidad de estas personas persiste, pero la realidad los expulsa, “ellos también se quieren ir porque quieren tener su privacidad, quieren tener su piecita, hoy no se puede ir nadie”.
La ayuda que no alcanza cuando la demanda es tan alta
La crónica de la calle que relata Nancy es de una precariedad extrema. Describe con dolor cómo la propia fuerza de seguridad o los operativos de limpieza despojan a la gente de lo poco que tienen, “lo más triste que tenemos un grave problema aparte de correrlos de los lugares, le sacan todo, le sacan la manta, le sacan la ropa, le sacan todo”. Esto genera un círculo vicioso de carencia que la fundación ya no puede cubrir, “esa manta me la vienen a pedir al día siguiente y yo ya no la tengo, ya estamos tan desbordados de tanta gente que no tenemos para dar”.
En el estudio, Nancy se quiebra al hablar del rol emocional que ocupa. Con asombro, relata que hombres que le doblan la edad buscan en ella un refugio filial. “Yo soy la mamá de ellos, soy la mamá de tipos de 70 años, me impactó hace un par de años que uno me lo haya dicho, ‘discúlpeme señora pero usted es como mi mamá'”. Este fenómeno, explica, suele darse tras la pérdida de la madre biológica, momento en que muchos hombres “quiebran” y terminan en la calle.
La geografía de una ciudad en crisis
Maldonado menciona puntos críticos como la Terminal de Micros, la zona de 72, Tolosa, y hasta personas viviendo “entre las cañas” en Villa Elisa. Sin embargo, lo que más impacta en su relato es la aparición de un nuevo perfil, el jubilado de Barrio Norte. “Me cortaron la luz, me cortaron el gas, tengo una jubilación mínima, me alcanza apenas para los remedios, vengo a comer acá”, relata Nancy sobre lo que le dicen vecinos que viven en casas hermosas pero vaciadas de servicios.
El pudor de la nueva pobreza se nota en los detalles. Nancy observa los recipientes que traen, “veo los tupper pero limpitos, esta persona es nueva, esta persona nunca vino”. Para no herir esa dignidad lastimada, ella y su equipo evitan las fotos de rostros, “sienten vergüenza, nosotros por ejemplo no sacamos foto de la cara, te sacamos de la mano”.
La ruptura del tejido social
Incluso profesionales han caído en esta red de desamparo. Nancy recuerda a un abogado que, por miedo, dormía en un bote en el bosque: “El que administraba los botecitos le prestaba un bote, él andaba toda la noche con el perrito arriba del bote entonces nadie llegaba a hacerle nada”. También menciona a un escribano que hoy vive en una carpa azul y habla en inglés en pleno centro platense.
Al cierre de la entrevista, Nancy Maldonado refuerza que la fortaleza debe ser constante para no quebrarse frente a quienes lloran al pedir un plato de comida. Para quienes deseen colaborar con esta tarea que parece no tener techo, la fundación recibe ayuda a través del número 221 5389296 o en sus redes sociales como Sumando Voluntades

