Estudiantes ya terminó otra etapa de su pretemporada en Solanas. Allí vivió un cambio de aire, saliendo del Country Club de City Bell después de mucho tiempo y donde terminó jugando uno de los partidos amistosos que tiene previsto. Sin embargo, aunque el plantel ya regresó a la ciudad, esa visita dejó una historia para contar…
La elección del Cacique y su cuerpo técnico para hospedarse en ese lujoso complejo en Punta del Este cuenta con una esencia roja y blanca, debido a que el dueño de este complejo turístico es hincha de la institución. Acá, su particular vínculo con el Pincha…
En tiempos de la pandemia, Gustavo Mochón decidió radicarse en esta ciudad muy especial de Uruguay, pero su amor por el Pincha sigue siempre presente. Su padre era oriundo de Ensenada y se recibió de abogado en la Universidad Nacional de La Plata, pero luego tomó la decisión de radicarse en Ciudad de Buenos Aires, donde tuvo a sus hijos.

Gustavo tomó las riendas de Solanas a partir de una herencia junto a su familia, pero previamente tuvo la determinación de vivir y sentir al Pincha desde sus entrañas, al punto tal de ser dirigente de la institución, por lo que pateó el día a día del club, en tiempos diferentes a los que se viven actualmente.

En la gestión de Julio Santiago Alegre, el empresario fue parte del trabajo diario del León, y tras su paso entre 2002 y 2005 mantuvo una gran relación con varios directivos, entre ellos el expresidente Enrique Lombardi. Lo cierto es que hoy no puede disfrutar de los trabajos del equipo del Cacique en suelo charrúa por motivos personales, pero cuenta con la satisfacción de tener al plantel allí.
Con sus tres hijos comparte el amor por Estudiantes, una joven y dos hombres, aunque el más “enfermo” por el Pincha es del medio, con el cual viajan a todos lados. Dubai en 2009; Belo Horizonte ese mismo año, junto a su padre y su hermano, aunque César Raúl, su papá, falleció a finales del 2022, siempre siguieron al León.

Por Estudiantes a todos lados
Ese amor, irracional y que recorre las venas de cada fanático, también lo lleva Gustavo, que junto a su hijo trata de estar siempre con el Pincha. “Vamos a estar ahí acompañando, si Dios quiere en esta etapa con el Cacique también, que venimos bien, vamos a seguir en la Libertadores cuando podamos viajar. Fuimos a las finales de Santiago del Estero, a Lanús, siempre conectados y con esta pasión que tenemos por Estudiantes”, aseguró el empresario en diálogo con Cielosports.com.
Sin dudas, se trata de una historia especial que demuestra, una vez más, que Estudiantes tiene embajadores en cada rincón del planeta. Hoy, aquel joven dirigente que viajaba a Dubái disfruta de tener al plantel en su propia casa. En un predio con instalaciones de primer nivel, y rodeados por esa mística familiar que los conecta, los dirigidos por el Cacique ultiman detalles para los desafíos que se avecinan, con un plantel de multicampeones que comparte el mismo sueño que su anfitrión, la Copa Libertadores como gran y eterna obsesión.


