Si bien nada indicaba que Brasil iba a pasar sin problemas a Noruega, el triunfo del equipo europeo sobre la única selección pentacampeona del mundo fue de un enrome impacto en el Mundial 2026. Un partido a priori parejo, que podía definirse por detalles y que así fue. ¿El detalle? Erling Haaland, un goleador de raza.
El nueve noruego encabezó el histórico triunfo de los Vikingos, marcando, sobre el final del partido, dos golazos inatajables: un cabezazo letal y un zurdazo inalcanzable. Dos goles para meterse de lleno en la historia de los mundiales. Porque clasificó a su país a los cuartos de final y porque en su primer mundial ya lleva siete tantos anotados, los mismos que Messi y Mbappé.
La Verdeamarela había llegado con grandes expectativas a la cita mundialista, con una plantilla llena de figuras y Carletto Ancelotti como entrenador. Sin embargo, no le dio para meterse entre los ocho mejores del campeonato y se quedó en octavos de final. Erró un penal y se acordó tarde de atacar.
Noruega jugó de igual a igual, le manejó la pelota por momentos y encontró en su arquero a una de las figuras del partido, que sostuvo al equipo en los momentos de asedio brasilero. El ingreso de Neymar, más allá del penal convertido, no cambió la ecuación y finalmente los nórdicos metieron el batacazo más grande en lo que va del mundial.

