A 50 años del golpe de Estado, Victoria Montenegro compartió su emoción tras la multitudinaria jornada del 24 de marzo. En diálogo con LA CIELO, destacó que la movilización fue “la conciencia de un pueblo que defiende la memoria”, señalando que la inmensa mayoría de los asistentes no tienen familiares desaparecidos directos, sino un compromiso con la identidad colectiva. Sin embargo, el centro de su crítica fue el video oficial difundido por la Casa Rosada, al que calificó de “siniestro” y “canalla”.
Para Montenegro, el video busca instalar una versión de la “historia completa” que carece de inteligencia y humanidad. “A mí me duele la utilización del dolor de una persona, que además está en pleno proceso, para justificar lo que no tiene justificación”, afirmó en relación al testimonio de una nieta incluido en la pieza oficial. La legisladora fue tajante al separar el sentimiento individual de la responsabilidad institucional: “Entiendo su dolor… pero el que tiene que llamar las cosas por su nombre es el Estado”.
La entrevista en Palabras más, palabras menos profundizó en la gravedad de relativizar la apropiación de bebés. Montenegro denunció que el Gobierno intenta presentar estos delitos como “gestos de amor” o adopciones irregulares, cuando la justicia ya dictaminó que hubo un plan sistemático. “No hay amor en un delito de lesa humanidad”, sentenció, y recordó el horror de los nacimientos en cautiverio: “¿Cómo pudieron hacer bebés acá? No hay nada que lo justifique”, expresó al referirse a las condiciones “insoportables” de los partos en centros como la ESMA.
Asimismo, Montenegro alertó sobre el desmantelamiento de políticas públicas de memoria, citando la disolución de los equipos del Ministerio de Defensa que aportaron “casi el 50% de las pruebas de los procesos de justicia”. Según su visión, este accionar es coherente con una gestión que “no relativiza la historia, la reivindica”, lo cual considera un peligro extremo para la sociedad argentina.
“Es canalla lo que hace este gobierno”, concluyó Montenegro en la mañana de LA CIELO, trazando un paralelismo entre el discurso actual y el que debían sostener los nietos en los años 90 para proteger a sus apropiadores. Frente a este escenario, reivindicó la plaza desbordada como la respuesta definitiva de un pueblo que, ante la provocación oficial, reafirma el “Nunca Más”

