Por Adrián Belinche
Daniel Hadad, CEO y fundador de Infobae, explicó cómo se ubica ideológicamente durante una entrevista en el programa “No odiamos lo suficiente a los periodistas” de la plataforma de streaming “Cíclico“. La pregunta más trascendente para poder describirlo fue sencilla y directa: si es un liberal a la estadounidense, un liberal a la europea o directamente no es liberal. La respuesta llevó un rato y no se apoyó en ninguna sigla preconcebida.
Su nombre circula con fuerza porque su nombre aparece entre los posibles “outsiders” para las presidenciales 2027. Hadad todavía no confirmó nada. En una anterior entrevista que publicó Infocielo dijo que tiene “ánimo de colaborar” pero que no hay “nada planteado concretamente”. En este fragmento actual no habló de candidaturas. Habló de ideas, y lo hizo con orden y sin nombrar adversarios.
Periodista antes que empresario
Lo primero que hizo fue marcar su lugar de pertenencia: “Yo siento que lo primero que soy es un periodista que no puede dejar de ser periodista, por más que me dedique a las empresas de medios. Nada me gusta más que lo que hago. Nada se asemeja”.
También delimitó otro terreno de interés: “El tema de educación me interesa y mucho, pero me gusta trabajar como periodista”. Dos frases cortas alcanzaron para ordenar sus prioridades: el oficio primero, la educación como preocupación aparte.
Un liberal “decimonónico”
A continuación dio su definición: “Soy ideológicamente un liberal decimonónico”. El adjetivo remite al siglo XIX, la época del liberalismo clásico, que defendía la división de poderes, los límites al poder del Estado, las garantías individuales y la libertad de prensa. Es una tradición distinta de lo que en Estados Unidos se llama “liberal”, que allá se asocia al centroizquierda.
El propio Hadad anticipó cómo puede sonar: “No sé si es una definición ideológica, puede sonar antiguo, pero creo mucho más en eso que en un régimen autoritario, de izquierda o de derecha, lo que sea”.
Con esa frase se corrió de la discusión de bloques y dejó en claro que su rechazo alcanza a los autoritarismos de cualquier signo.
Poderes con límites y el ejemplo del “spot de luz”
Después describió, casi como una enumeración de piezas, cómo imagina el funcionamiento institucional: “Creo en la democracia bien dividida, poder Ejecutivo con límites, Congreso que hace leyes, jueces que honestamente hacen cumplir la ley”.
Sumó un cuarto actor, el periodismo, con una imagen propia: “Periodistas y medios periodísticos que le ponen “spotlight”, el spot (foco) de luz a lugares donde el Estado dice: ‘Tapemos esto, no lo mostremos’. Bueno, el spot de luz ahí, y ahí miramos. Yo creo en eso”.
El repaso incluye al Poder Judicial y a la separación de poderes, un terreno que la discusión política cotidiana suele dejar de lado y que Hadad ubicó como parte central de su idea de democracia. La definición es institucional y no nombra a ningún dirigente en específico.
La clase media y las cosas simples
El tramo final fue el más personal. Hadad dijo que le gustan “el buen trato” y “el respeto”, y desarrolló una idea sobre la clase media: “Aunque ya no sea un concepto económico, es un concepto social de pertenencia aspiracional que permite que el argentino promedio desee ir a una librería a comprar un libro, o que cada tanto puede ir al teatro, y que puede ir al cine”.
Cerró con una frase que resume el tono de toda la respuesta: “Yo creo que la vida es una suma de cosas más simples”. Fue una definición sin bandera partidaria, con un ideal cotidiano de por medio: un país donde ir a una librería o al cine sea una posibilidad al alcance del argentino promedio.


