La Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) conmemora hoy el Día Internacional de las Pymes con un evento de alto vuelo político. El gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, es uno de los invitados y fue uno de los tres encargados de los discursos de apertura. El jefe de gobierno porteño, Jorge Macri, y Ricardo Diab, el titular de la entidad, fueron los otros dos.
De acuerdo al cronograma oficial, la CAME va a estar hasta las 4 de la tarde haciendo varios paneles con destacados oradores. En uno de ellos van a estar cuatro de los principales dirigentes empresarios: Ricardo Diab (de la entidad anfitriona), Martín Rappallini (UIA), Natalio Grinman (CAC) y Nicolás Pino (SRA).
Desde el punto de vista político también se espera la presencia de algunos dirigentes del primer nivel. Además de Kicillof y Macri, fueron invitados funcionarios nacionales como Daniel Scioli y Pablo Lavigne, y dirigentes gremiales como Jorge Sola y Cristian Jerónimo (de la CGT).

Para Kicillof, el acto llega en medio de tensiones internas cada vez más pronunciadas. Solo ayer, el senador Mario Ishii lo cuestionó durante la sesión del Senado bonaerense y su ministro de Gobierno, Carlos Bianco, dijo que no cree “que se pueda ganar una elección hablando solamente de la libertad de Cristina (Kirchner)” y La Cámpora puso el grito en el cielo.
Kicillof prometió una exposición “bastante polémica”
Tras la bienvenida de Macri, con quien no hubo foto ni cruce, y el discurso de Diab, el gobernador bonaerense se subió al escenario principal del evento cerca de las 10.30. Luego de los agradecimientos de rigor, el dirigente prometió una exposición “bastante polémica”. “No espero que todos estén de acuerdo, pero sí espero despertar discusiones sobre las perspectivas y el futuro de las empresas en general y particularmente industriales“, dijo.
Acto seguido, sostuvo que “estamos viviendo una de las etapas de destrucción de capacidad productivas e industriales más profunda de nuestra historia“. Para ponerlo en números, el gobernador recordó que “desde que inició su gobierno (Javier) Milei, se perdieron 340.000 puestos de trabajo formales y se destruyeron 26 mil empresas“.

Para Kicillof, esto sucede por el modelo económico impuesto por el gobierno nacional y lo sintetizó en 4 indicadores: tipo de cambio atrasado, apertura importadora indiscriminada, tarifas elevadas y tasas de interés inaccesibles. “A eso, si le ponemos salarios bajos, jubilaciones bajas e ingresos bajos es el combo perfecto para destruir la industria argentina“, completó.
Más allá del diagnóstico, el gobernador aseguró que “este es un momento de enormes oportunidades para la Argentina si toma buenas decisiones”. En esta línea, sentenció: “Es con los empresarios pyme argentinos que hay que construir una argentina mejor, es con políticas de estado que piensen para adelante y no para atrás, es con universidad publica con ciencia y tecnología y con soberanía nacional”.
La CAME también apuntó sus cañones hacia Casa Rosada
Lo cierto es que unos minutos antes el presidente de la CAME se mostró bastante alienado a Kicillof. Efectivamente, ante miles de empresarios de todo el país, Diab hizo algunos cuestionamientos hacia la administración libertaria en medio de un contexto adverso para el sector. “Nos han dicho que el camino es adaptarse. Eso no esta en discusión, pero adaptarse requiere condiciones. No queremos privilegios, pedimos un piso básico para competir“, consignó.
También volvió a pedir que suspendan las ejecuciones fiscales. “Hoy a una pyme sin recaudación le llegan embargos que traban su accionar comercial“, denunció. Paralelamente, la “competencia desleal” no para de crecer, según el dirigente de la CAME.
En síntesis, Diab pidió mejores condiciones para las pymes y un “nuevo consenso fiscal” que abarque a las provincias y los municipios. Por otro lado, reconoció que “es muy importante consolidar la estabilidad macroeconómica, la baja de la inflación, la modernización cambiaria y comercial y la acumulación de reservas”.

