En lo que formalmente se convocó como un acto en defensa y por la libertad de Cristina Fernández de Kirchner, el líder de La Cámpora, Máximo Kirchner, encabezó una masiva movilización en Parque Lezama que funcionó, fundamentalmente, como una violenta descarga en la interna peronista. Con la mira puesta en la sorda batalla por el liderazgo de la oposición y el armado hacia el futuro, el diputado nacional lanzó durísimos dardos por elevación destinados a un único receptor, el gobernador bonaerense Axel Kicillof, quien ya camina con traje de candidato hacia la Casa Rosada.
“Queremos tenerla a Cristina de candidata y no a candidatos por default”, disparó Máximo Kirchner desde el escenario, en una frase que congeló las ambiciones de renovación de aquellos sectores que buscan jubilar a la expresidenta o jubilar al “cámporismo” de la discusión mayor. El mensaje fue un misil directo a la estrategia de Kicillof de construir una alternativa prescindiendo de la verticalidad de la exmandataria.

“Hay dirigentes que ven al peronismo como un vehículo de acceso”
El discurso estuvo cargado de reproches hacia la lógica de construcción del kicillofismo. Máximo Kirchner utilizó la reciente interna del Partido Justicialista (PJ) para marcar que la conducción de Cristina no es un tema del pasado, sino una necesidad para ordenar una fuerza que, según él, se desvió de su doctrina por culpa de los proyectos personales.
“Cristina en las puertas del PJ dijo que su única vocación era conducir los destinos del peronismo porque el peronismo se había torcido y había que ponerlo de nuevo en el camino correcto”, recordó el legislador, para inmediatamente asestar el golpe más político de la tarde, “el problema, muchas veces, es que hay dirigentes que solo ven al peronismo como un vehículo de acceso y no como un camino y una doctrina que defiende al pueblo y lo pone de pie”. En el microclima peronista, la frase se leyó como una acusación directa a Kicillof por usar la estructura partidaria solo para catapultarse a la presidencia.
La advertencia sobre los “miedos” de la dirigencia que hoy gestiona o se candidatea también sobrevoló el anfiteatro. Kirchner fustigó a los que hacen equilibrio discursivo frente al poder económico o la discusión por el rumbo económico de las provincias y el país, “muchos dirigentes llegan hasta la coma, porque lo que hay que hacer tienen miedo de decirlo. No hay manera de que la mayoría de los argentinos vivan mejor si la deuda externa argentina no es reestructurada”, lanzó, tildando de tibios a quienes evitan las definiciones de fondo para no limar su perfil presidenciable.

El pase de facturas por el 2019 y el fin del “equilibrio”
En otro tramo de fuerte contenido interno, Máximo Kirchner ensayó un pase de facturas histórico dirigido a los “propios” que hoy muestran resistencia a la conducción de la jefa del espacio, recordándoles que la unidad de la que hoy gozan fue una concesión de ella. El legislador, hizo foco en el fantasma de 2019, “si hay alguien que hizo todo para que la unidad surgiera fue la compañera Cristina, cuando en el 2019, pudiendo ser candidata a presidenta y porque había algunos que ponían cara rara, cedió la presidencia”. En tanto, como único orador de la jornada, también expresó la crítica a la gestión “responsable”. El diputado chicaneó el concepto de “equilibrio fiscal”, un dardo al Gobierno nacional, pero también a la necesidad de los gobernadores de mostrar cuentas ordenadas, “¿de qué te sirve el equilibrio fiscal si los hospitales se te caen a pedazos? Lo que tiene que haber es justicia fiscal, los que más tienen, más ponen”.
“Esa mujer es la que queremos en la Casa Rosada”
Hacia el final, el líder camporista buscó clausurar de cuajo cualquier discusión sucesoria y reinstaló la hipótesis de un retorno de Cristina Fernández de Kirchner al sillón de Rivadavia, desdibujando por completo cualquier candidatura provincial que intente saltar a la Nación.
Tras una fuerte reivindicación personal a su madre, “fue una mujer que me abrió la cabeza y me llenó de dignidad, se hizo cargo de todo sin beneficio de inventario”, Máximo Kirchner le puso nombre y apellido al único destino aceptable para el núcleo duro del espacio,
“Esa mujer es la que muchos queremos votar. Esa mujer es la que muchos queremos tener de vuelta en la Casa Rosada. ¿Andan buscando candidato? La Casa Rosada debe ser del pueblo y de la gente”,
concluyó, dejando una certeza flotando en el aire de Parque Lezama, para La Cámpora, el candidato no es Kicillof, y la discusión por el sillón presidencial todavía pasa por Cristina.


