La diputada bonaerense Silvina Nardini (UP) presentó un proyecto de resolución en la Cámara de Diputados para expresar el rechazo a la desarticulación del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas que lleva adelante el Gobierno nacional. La iniciativa sostiene que la medida implica un retroceso en las políticas públicas de salud y vulnera el derecho a la atención médica de miles de pacientes en todo el país.
El texto de la legisladora ensenadense, que asumió gracias a la candidatura testimonial de la vicegobernadora Verónica Magario, remarca que el programa garantizó durante años el diagnóstico temprano, cirugías de alta complejidad y seguimiento médico de personas con cardiopatías congénitas, a través de una red federal de hospitales públicos y equipos interdisciplinarios. Además, advierte que su debilitamiento afecta principalmente a personas sin cobertura médica y en situación de vulnerabilidad social.
En ese marco, el proyecto exhorta al Estado nacional a asegurar la continuidad y el financiamiento del programa y alerta sobre el impacto negativo en la morbimortalidad infantil que tendría su eliminación. Según plantea la iniciativa, la interrupción de esta política sanitaria compromete el derecho a la salud y a la vida.
EL DESMANTELAMIENTO DEL PROGRAMA NACIONAL DE CARDIOPATÍAS CONGÉNITAS
El Gobierno nacional de Javier Milei avanzó en el desmantelamiento del Programa Nacional de Cardiopatías Congénitas (PNCC), una política sanitaria clave para la atención de alrededor de 7.000 bebés que nacen cada año en Argentina con malformaciones cardíacas. La decisión se inscribe en una postura que el propio Presidente ya había expresado como diputado, cuando votó en contra de la Ley de Cardiopatías Congénitas por considerar que implicaba mayor intervención del Estado y más gasto público.
Desde la Federación Argentina de Cardiología (FAC) advirtieron que cerca del 50% de los niños con cardiopatías congénitas requiere cirugía en el primer año de vida y destacaron que, desde la creación del PNCC en 2008, la mortalidad se redujo de manera significativa gracias a una red federal de derivaciones coordinada por el Estado nacional. En ese marco, alertaron que las desvinculaciones de profesionales especializados ponen en riesgo la continuidad del equipo técnico y la experiencia acumulada.
El PNCC funcionaba con un equipo de siete especialistas que garantizaban la coordinación permanente y la derivación a 15 centros de alta complejidad, con unas 800 cirugías anuales y más de 6.000 notificaciones por año, además de incorporar el seguimiento de embarazadas y el diagnóstico fetal. En las últimas horas, la decisión del Ministerio de Salud, a cargo de Mario Lugones, de no renovar contratos derivó en la renuncia del resto del equipo. Desde Cardiocongénitas Bonaerenses advirtieron que el vaciamiento del programa implica riesgos inmediatos, como el aumento de la mortalidad infantil y adulta y la ruptura de la red federal de atención.

