Una escena de pánico absoluto sacudió las primeras horas del lunes en Villa Crespo, cuando un efectivo de la Policía Federal descendió de su vehículo y abrió fuego en plena vía pública, justo en el momento en que varios empleados llegaban a su lugar de trabajo. En medio del ataque, un hombre resultó herido de bala y debió ser trasladado de urgencia a un hospital.
El episodio ocurrió minutos antes de las 6 de la mañana en la intersección de Fitz Roy y Muñecas, una zona residencial que a esa hora suele ser tranquila. Sin embargo, el silencio fue interrumpido por una ráfaga de disparos que sembró el caos entre vecinos y trabajadores que presenciaron la secuencia.
De acuerdo con los primeros testimonios, el agresor se movilizaba en un Volkswagen negro y, sin que mediara una discusión visible, descendió del vehículo y comenzó a disparar. En cuestión de segundos, efectuó al menos 14 detonaciones, algunas al aire y otras dirigidas hacia las personas que se encontraban en el lugar.
Uno de los proyectiles impactó en un chofer que ingresaba a una empresa de alimentos. El hombre recibió un disparo en la pierna izquierda y fue asistido rápidamente por personal del SAME, que lo trasladó al Hospital Durand. Allí se constató que presentaba una herida con orificio de entrada y salida, aunque se encuentra fuera de peligro.
El atacante fue reducido en el lugar y quedó detenido. Fuentes policiales lo identificaron como Cristian Benítez, cabo de la Policía Federal Argentina, con funciones en la zona de Belgrano Sur. Según relataron testigos, el uniformado se encontraba visiblemente alterado y se investiga si actuó bajo los efectos del alcohol o de alguna sustancia.
“Se bajó del auto, abrió el baúl y empezó a apuntar. Nos gritaba que no nos moviéramos”, contó uno de los empleados que logró escapar corriendo. Otro testigo aseguró haber escuchado al agresor gritar frases incoherentes mientras disparaba, entre ellas: “Soy un soldado”.
La escena fue cercada por un amplio operativo de la Policía de la Ciudad, que tomó declaración a vecinos y trabajadores, mientras peritos de la Científica recolectaban vainas servidas esparcidas por la calle. Además, se secuestró el arma reglamentaria del policía, una pistola 9 milímetros, y su vehículo particular.
Como consecuencia de la balacera, una vivienda lindera también resultó dañada por un disparo que impactó contra una ventana, lo que refuerza la gravedad del ataque y el riesgo al que quedaron expuestas personas ajenas al hecho.
Por estas horas, la Justicia intenta determinar qué motivó la violenta reacción del efectivo: si se trató de un brote, un episodio al azar o una situación previa que derivó en el ataque. Mientras tanto, el barrio todavía permanece conmocionado por una secuencia que pudo haber terminado en tragedia.

