El tablero electoral de Campana ya empezó a moverse con la rosca a flor de piel. Ante el fantasma de los ajustados resultados que dejaron las urnas en 2025, el intendente del PRO, Sebastián Abella, decidió no dejar cabos sueltos y activó una maniobra de ingeniería territorial de alto impacto: un acuerdo táctico con el concejal Mariano Ruiz diseñado exclusivamente para fracturar la oferta opositora.
La jugada, dada por confirmada desde los propios sectores del oficialismo amarillo, tiene un objetivo claro y directo: dinamitar el caudal de votos del peronismo local y garantizar la continuidad de la hegemonía oficialista en el municipio. Para lograrlo, la estrategia contempla el lanzamiento de un nuevo armado político bautizado como “Crecer Juntos”. Este espacio, conducido por Ruiz, buscará meter cuña en el electorado opositor compitiendo a través de un sello vecinalista o forzando la disputa en elecciones primarias.
DIVIDIR PARA REINAR: LA TÁCTICA DEL OFICIALISMO
El movimiento surge como una respuesta de supervivencia. La pérdida de margen político tras los últimos comicios encendió las alarmas en el despacho principal de la comuna, obligando a la conducción de Abella a desplegar todo el aparato de contención para evitar que un PJ unificado ponga en jaque su gestión.
Desde el entorno del concejal Ruiz, intentan presentar a la nueva construcción como una alternativa genuina destinada a cobijar a dirigentes y militantes peronistas que quedaron a la deriva o desencantados con la estructura tradicional. Sin embargo, en el mapa político de la sección, la lectura es unánime: la irrupción de “Crecer Juntos” es vista por analistas y armadores como una pieza estrictamente funcional al diseño electoral del intendente. La meta no es ganar, sino restar volumen a la oferta principal del justicialismo, garantizando un escenario disperso que le permita a Abella retener la intendencia sin sobresaltos.


