Un robo millonario en una empresa de seguridad de La Plata dejó una pregunta servida: ¿y ahora quién podrá ayudarnos? Los delincuentes entraron al lugar, ubicado en Tolosa, donde, en teoría, saben cómo proteger a los demás, se llevaron una fortuna y hasta consiguieron que las cámaras dejaran de funcionar. El viejo refrán del cuchillo de palo en la casa del herrero encontró una versión platense, con dólares, pesos y una soga como protagonistas.
El golpe ocurrió en GoyaCorrientes SRL, una firma dedicada a la seguridad privada ubicada en 20 y 531, en Tolosa. Los ladrones se llevaron más de 10.000 dólares, otros 10 millones de pesos y dos teléfonos celulares. El hecho fue descubierto durante la mañana del lunes, cuando un supervisor llegó al establecimiento y encontró varias oficinas violentadas y distintos sectores revueltos.
La empresa, fundada en La Plata en 1991, ofrece servicios de vigilancia física y electrónica, alarmas monitoreadas y cámaras de videovigilancia. Su propio sitio institucional presenta el monitoreo y la protección de instalaciones como parte de sus servicios. Esta vez, sin embargo, la seguridad de su sede quedó vulnerable por motivos muy distintos.

Un robo sin cámaras y con una soga
Según la denuncia, los delincuentes forzaron puertas para ingresar a distintas oficinas. En la recepción revolvieron cajones y, después, llegaron hasta Contaduría, donde rompieron un cajón del mobiliario para apoderarse del dinero. También sustrajeron dos celulares.
Pero hubo un detalle que terminó de darle al episodio una ironía particular: los ladrones cortaron el suministro eléctrico y dejaron fuera de funcionamiento las cámaras de seguridad. No hubo imágenes del momento del robo en el sistema de videovigilancia de la empresa.
Dicho de otro modo, quienes se dedican a instalar dispositivos para registrar movimientos ajenos ahora deberán esperar que la investigación encuentre pistas por otros caminos. La tecnología que se ofrece para prevenir delitos no pudo aportar, al menos en este caso, un registro del golpe.

Entre los elementos encontrados apareció una soga con nudos, atada a una estructura de hierro que divide el inmueble de la propiedad lindera. Estaba junto a una ventana que da a un patio interno y que no tenía rejas. Los investigadores deberán establecer si fue utilizada para entrar, salir o desplazarse por el lugar.
¿Quién vigila al que vigila?
El episodio tampoco habría terminado en la empresa. En un depósito vecino, dedicado a productos de limpieza, encontraron una ventana trasera abierta. Además, se denunció un ingreso en la firma Pura Química, lindera al predio. Por ahora, no está confirmado qué faltantes hubo ni si todos los hechos están relacionados.
La causa se investiga como robo agravado y busca determinar cuántas personas participaron, cómo entraron y escaparon y si hubo una planificación previa.

Mientras tanto, queda flotando la pregunta que cualquier vecino podría hacerse después de semejante episodio: si una empresa especializada en proteger bienes puede terminar con las oficinas revueltas, la electricidad cortada y millones desaparecidos, ¿quién podrá ayudarnos a los que apenas tenemos una cerradura y una alarma en casa?
Por ahora, el Chapulín Colorado no figura entre los recursos de la investigación. Y la soga encontrada en Tolosa, al menos hasta que se conozca su utilidad, parece tener más respuestas pendientes que nudos.


