Un Sergio Berni que se muestra cada vez más cerca de Patricia Bullrich y de Diego Santilli quedó en la mira de la Rosada y de la Gobernación bonaerense tras protagonizar un verdadero escándalo este mediodía, una vez que se confirmó la aparición de M.B., la nena de 7 años que era buscada desde el comienzo de esta semana.
Berni sobreactuó junto a Santilli durante el operativo de búsqueda -que resultó infructuoso, toda vez que la niña fue hallada por la llamada de una vecina al 911- y después protagonizó una escena por demás violenta contra el número dos de Sabina Frederic, Eduardo Villalba, secretario de Seguridad de la Nación.
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Fue cuando Villalba y los fiscales Laura Belloqui -Criminal y Correccional Nº 54- y Alejandra Mangano -cotitular de la Procuraduría de Trata y Explotación de Personas (Protex)-, se acercaron al centro del operativo para ponerse a disposición. Berni salió “alocado” y la emprendió contra los funcionarios. Los tildó de “inútiles” e “inoperantes” y los echó del lugar.
El escándalo de Berni fue el salvoconducto para que se dejara de hablar del problemático viaje de egresados del hijo de Santilli y le allanó el camino para instalarse como candidato bonaerense. También corrió el eje de la situación de extrema vulnerabilidad de la nena y de su familia, residentes en la Ciudad, indocumentados y sin techo.
Pero además arruinó la presentación del Sistema Alerta Sofía, un desarrollo llevado a cabo por Nación que permitió que toda la población estuviera enterada de la desaparición de M.B., lo cual, a la postre, redundó en que fuera hallada. “Nos perdimos la posibilidad de contar todo el trabajo que hicimos”, se lamentaban desde Nación.
El episodio reavivó la llama de un encuentro anterior en el que Berni prepoteó a la propia ministra Frederic. “Se perjudica él, no hablamos de lo bien que laburó la policía. En lugar de eso estamos hablando si bravuconeó o no”, analizaron. “Cada vez que contamos algo que pasa en provincia, a Berni le agarra que un ataque de caspa. Ya es como un folklore”, señalaron, con algo de resignación.
Más allá de lo que pasa entre las carteras de Seguridad de Nación y de Provincia, hay que prestar atención a como reaccionan Alberto Fernández y Axel Kicillof, quienes por ahora parecen decididos a “bajar los decibeles”.
Alberto tuvo la excusa perfecta: estuvo toda la tarde en diálogo con los gobernadores para analizar la situación sanitaria, los operativos de vacunación y los problemas de las fronteras frente al avance de la cepa amazónica del coronavirus.
Axel Kicillof, por su parte, estuvo en el noroeste bonaerense con una agenda centrada en la vivienda. En La Plata se limitaron a celebrar que M.B. haya aparecido con vida y que la ciudad y la Provincia trabajaran articuladamente. Y aseguraron que el Gobernador no se comunicó con su polémico ministro.
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