La detención del fiscal general de Bolivia, Roger Mariaca, sumó un nuevo capítulo a la trama que involucra al consultor argentino Fernando Cerimedo y dejó una coincidencia difícil de pasar por alto: el funcionario había sido sancionado por Estados Unidos apenas dos días antes de ser aprehendido por las autoridades bolivianas.
Mariaca fue detenido en Santa Cruz durante un operativo policial por presuntos vínculos con una organización criminal ligada al narcotráfico. También fue aprehendido el fiscal departamental de Santa Cruz, Alberto Zeballos, mientras que agentes policiales allanaron distintas dependencias del Ministerio Público.
La particularidad es que Mariaca era, precisamente, quien estaba al frente de las investigaciones contra Cerimedo, exasesor de Javier Milei y consultor vinculado a distintos dirigentes de la derecha regional.
La acusación de Estados Unidos
El lunes, el Departamento de Estado de Donald Trump había anunciado la revocación de las visas de Mariaca y otros funcionarios y empresarios de Bolivia, Colombia y Perú, a quienes acusó de corrupción y de obstaculizar los esfuerzos estadounidenses contra el narcotráfico.
En el caso del fiscal boliviano, Washington sostuvo que sus acciones ponían en peligro los esfuerzos de Trump contra el narcoterrorismo y cuestionó su actuación al frente del Ministerio Público.
Mariaca rechazó las acusaciones y vinculó la decisión estadounidense con las investigaciones que llevaba adelante en Bolivia. El Gobierno de Rodrigo Paz, en cambio, calificó de graves los señalamientos de Washington y anunció que pediría información para avanzar con las investigaciones correspondientes. Dos días después, Mariaca fue detenido.
El ministro de Gobierno boliviano, Marco Antonio Oviedo, justificó el operativo y acusó al fiscal de haber encabezado una presunta estructura criminal dentro del Ministerio Público destinada a proteger a narcotraficantes. También vinculó la investigación con el uruguayo Sebastián Marset, uno de los principales nombres del narcotráfico regional.
Cerimedo, en el centro de la trama
La detención adquiere una dimensión particular porque Mariaca tenía bajo su órbita la causa contra Fernando Cerimedo, quien permanece detenido preventivamente en Bolivia por la investigación del ataque a tiros contra su expareja, Nadia Beller.
Beller fue atacada por dos sicarios en agosto y la Fiscalía investiga la presunta participación de Cerimedo en el intento de homicidio. El consultor también enfrenta otras investigaciones vinculadas a presunto tráfico de drogas y legitimación de ganancias ilícitas.
La propia Beller cuestionó los operativos realizados en las fiscalías bolivianas y advirtió que podían desaparecer pruebas de la investigación contra Cerimedo. El caso ya había adquirido una dimensión internacional por los vínculos políticos del consultor argentino. Cerimedo trabajó para Javier Milei y también estuvo relacionado con el actual presidente boliviano, Rodrigo Paz. En los últimos días, además, circularon fotografías suyas junto a figuras vinculadas al entorno de Donald Trump.
En ese contexto, la coincidencia entre la sanción de Washington y la posterior detención de Mariaca abrió nuevos interrogantes sobre el trasfondo de la operación. No hay elementos públicos que permitan afirmar que Estados Unidos haya ordenado el arresto, pero la sucesión de hechos volvió a colocar a Washington en el centro de una causa que involucra a uno de los operadores políticos con conexiones en distintos sectores de la derecha regional.
Mariaca había sido elegido fiscal general en 2024 y tenía mandato hasta 2030. Ahora, con el funcionario detenido y parte de la estructura del Ministerio Público bajo investigación, también queda en cuestión qué ocurrirá con las causas que estaban bajo su conducción, entre ellas la que tiene como protagonista a Cerimedo.


