Un gravísimo episodio de violencia e intimidación sacudió a la comunidad de Melchor Romero en las primeras horas de la madrugada, cuando desconocidos rociaron con nafta y prendieron fuego las instalaciones de un concurrido estudio de arte y danza ubicado en la intersección de las calles 173 y 522. El fuego, propagado de manera intencional sobre puertas y aberturas, devoró en pocos minutos la infraestructura y el equipamiento del establecimiento, dejando pérdidas materiales totales y un profundo clima de consternación entre los docentes, alumnos y familias de la zona.
El hecho se produjo cerca de la medianoche, momento en el que los agresores se aproximaron al inmueble para rociarlo con combustible antes de iniciar las llamas y darse a la fuga sin sustraer ningún elemento del lugar. Esta metodología descartó de inmediato la hipótesis de un intento de robo, orientando las sospechas hacia un ataque premeditado contra la institución cultural. Quienes dirigen el espacio manifestaron su angustia a través de conmovedores descargos, asegurando que el objetivo detrás de la agresión fue explícitamente destruir el proyecto colectivo que reúne a decenas de trabajadores y vecinos.

“Esto es odio, acá no quisieron robar”
A través de un desgarrador mensaje en redes sociales acompañado por imágenes del recinto reducido a cenizas, los responsables del estudio graficaron la magnitud del desastre. “Así quedaba nuestro estudio después de que gente maldita rociara de nafta todas las puertas y ventanas. Gente que no nos quiere trabajando, que evidentemente les molestamos; molesta nuestro trabajo, molesta nuestro arte. Nos quieren desaparecer, quieren romper esta familia de más de 300 alumnos, 10 profesores, 2 recepcionistas, coordinadores y familias enteras”, denunciaron con profunda indignación ante el golpe recibido.
La contundencia de los daños estructurales expuso la intencionalidad de los atacantes, lo que llevó a los damnificados a calificar la agresión como una muestra de violencia mafiosa dirigida contra su labor artística comunitaria. “Esto es odio, acá no quisieron robar; acá quisieron destruir el sueño de todos nosotros. Les molesta vernos felices. Quiero que todo el mundo sepa el odio que manejan. Saquen sus conclusiones: ¿quién maneja tanta mafia para hacer esto? ¿Quién nos odia tanto para hacer esto? ¿A quién molestamos tanto para que nos hagan esto?”, expresaron impotentes frente a la destrucción.

Búsqueda de testigos y avance de la investigación
Tras el siniestro, personal de bomberos acudió al lugar de los hechos alrededor de las 00:00 horas para sofocar el fuego y realizar las primeras pericias técnicas, las cuales confirmaron la presencia de acelerantes en los accesos del establecimiento. Las actuaciones policiales y judiciales correspondientes ya fueron radicadas en la comisaría de la jurisdicción bajo la carátula de incendio provocado y daños, mientras los peritos analizan el material biológico y químico recolectado en la escena del crimen para identificar a los autores materiales del hecho.
En paralelo a la investigación policial, los directivos y profesores del espacio realizaron un llamado desesperado a los residentes de la zona de 173 y 522 para que aporten datos o imágenes de cámaras de seguridad privadas que permitan reconstruir el recorrido de los sospechosos. “Esto no fue un accidente y no va a quedar en solo fotos. Aunque me lleve la vida vamos a saber quién quiso hacer tanto daño, aunque ustedes solos sacarán sus conclusiones. Si alguien vio algo a las 00:00 hs en 173 y 522 los esperamos para que nos den información, ya estamos buscando las cámaras y haciendo las denuncias correspondientes”, enfatizaron.





Red de contención y la promesa de reconstrucción
La noticia del atentado generó una inmediata ola de solidaridad en las redes sociales por parte de alumnos, padres y organizaciones vecinales de La Plata, quienes manifestaron su repudio generalizado y ofrecieron ayuda para limpiar los escombros e iniciar campañas de recaudación de fondos. Pese al devastador impacto económico y emocional que implica la pérdida total de las salas de ensayo y el vestuario, los damnificados reafirmaron su compromiso de sostener la continuidad de las clases y no dejarse amedrentar por los violentos.
Finalmente, los integrantes de la comunidad artística enviaron un categórico mensaje de resiliencia frente a la adversidad, remarcando la fuerza del vínculo construido con las familias a lo largo de los años. “Pero todo en la vida vuelve, y multiplicado”, concluyeron en su declaración, convencidos de que la unidad de los profesores, alumnos y vecinos permitirá reconstruir el estudio destruido y llevar ante la justicia a los responsables intelectuales y materiales de la agresión.


