La detención de uno de los hijos del subsecretario de Seguridad de Zárate desató un escándalo político en la localidad del norte bonaerense. El intendente de Marcelo Matzkin (PRO) resolvió suspender preventivamente al funcionario Alejandro Ferreyra luego de que uno de sus hijos fuera atrapado en marco de un enfrentamiento armado que tomó estado público en las últimas horas.
Aunque desde el municipio intentaron remarcar que será la Justicia la que determine responsabilidades, el impacto político del caso golpeó de lleno al área encargada de la seguridad local.
En su publicación, Marcelo Matzkin informó que decidió “desafectar preventivamente” al subsecretario “hasta tanto tomemos conocimiento acabado de los detalles”.
Al mismo tiempo, buscó respaldar al funcionario al señalar que “ha tenido una conducta acorde a la gran tarea desarrollada” y sostuvo que éste le aseguró que no mantenía contacto con su hijo, quien “es mayor de edad y no residía en la ciudad de Zárate”.
Más allá de ese intento de contención política, el episodio abrió un conflicto político para la gestión municipal. No sólo por el impacto del caso en sí, sino porque involucra directamente al entorno familiar de uno de los principales responsables del área de Seguridad, una de las principales banderas levantadas por la gestión PRO.
El intento del municipio por despegarse del escándalo
En el mismo mensaje, el intendente también intentó mostrar capacidad de reacción del sistema de seguridad local al destacar que las operaciones policiales pudieron desarrollarse “gracias a la detección del ingreso del vehículo por medio del uso de las cámaras lectoras de patente del municipio”.
La referencia buscó mostrar la gestión del dispositivo institucional en medio del escándalo que envuelve al área. Incluso, el jefe comunal insistió en que “los funcionarios públicos debemos ser ejemplares en nuestro accionar para evitar sospechas o manto de duda”.
Un caso sensible para el discurso de seguridad
El episodio impacta especialmente porque la seguridad es uno de los ejes centrales de la gestión de Marcelo Matzkin. En ese marco, la aparición del hijo de un alto funcionario del área en un enfrentamiento armado genera un ruido político difícil de contener para el oficialismo local.
Mientras la investigación judicial avanza para determinar responsabilidades y reconstruir lo ocurrido, en el municipio intentan cerrar filas y limitar el daño político de un caso que ya quedó instalado en la opinión pública de Zárate.

