Un indignante hecho de violencia y discriminación se registró el último jueves en Tandil cuando adolescentes atacaron, sin motivo alguno, a un indigente mientras dormía en la vía pública.
No contentos con el ataque, los menores filmaron el hecho y lo difundieron por las redes sociales lo que generó un fuerte rechazo en la comunidad de Tandil. Incluso otros dos jóvenes, fueron aprehendidos frente al domicilio de uno de los presuntos atacantes al intentar cobrar venganza.
En una serie de videos que se viralizaron en las redes – se observa como al menos dos jóvenes, ya identificados y presuntamente menores de edad, humillaron e increparon a un hombre en situación de calle, indica el sitio local ABC Hoy.
Las imágenes muestran como posteriormente, agredieron a patadas a un hombre mayor que dormía en la vía pública.
Los discursos discriminatorios y el odio en redes como caldo de cultivo
En el último tiempo, comenzaron a ser más comunes – potenciadas en las redes sociales- las descalificaciones y los discursos de rechazo a las personas en situación de calle.
La aporofobia, o el odio a los pobres, comenzó a ser moneda corriente y hasta objeto de crédito político para sectores de la derecha argentina. La dirigencia de segundo y tercer orden quiso plegarse a la moda de la semiología libertaria de Javier Milei, quien califica a sus adversarios como “ratas” y “mandriles”.
El actual candidato a legislador porteño por la UCeDé, Ramiro Marra, comenzó a utilizar el término “fisuras” para referirse despectivamente a las personas en la calle como sinónimo de “vagos” y de “quebrados” en referencia a individuos en estado de consumo problemático de drogas.
En Mar del Plata, el intendente Guillermo Montenegro también acuñó el término fisuras para perseguir a los trapitos, trabajadores informales e indigentes.
A los procedimientos en la calle bajo violencia psicológica, amenazas y hostigamiento se sumó la revictimización a los indigentes con la difusión en redes de los operativos y discursos punitivistas.

