Hace exactamente 40 años, el fútbol asistió a una de sus obras de arte más perfectas. Corrían 55 minutos del duelo entre Argentina e Inglaterra cuando Diego Armando Maradona tomó la pelota en su propio campo y comenzó una carrera que quedaría grabada para siempre en la memoria colectiva. Lo que sucedió en los siguientes 10,87 segundos fue una combinación única de talento, velocidad, gambeta y determinación.
Maradona recibió el balón cerca de la mitad de la cancha y dejó en el camino a cinco futbolistas ingleses, además del arquero Peter Shilton. Con cada toque parecía desafiar la lógica y el equilibrio, mientras avanzaba hacia el arco rival ante la incredulidad de los más de 114 mil espectadores presentes en el Estadio Azteca. La definición, tras eludir al último obstáculo, completó una jugada irrepetible. Barrilete Cósmico, de qué planeta viniste…
La conquista llegó apenas cuatro minutos después de la famosa “Mano de Dios”, otro de los episodios más recordados de aquel encuentro. Sin embargo, si el primer gol generó polémica, el segundo provocó admiración unánime. Tanto fue así que años más tarde la FIFA realizó una votación mundial y los aficionados eligieron esa acción como el mejor gol en la historia de los Mundiales, bautizándolo definitivamente como el “Gol del Siglo”.
Aquel triunfo por 2-1 sobre Inglaterra tuvo además un enorme significado emocional para los argentinos, apenas cuatro años después de la Guerra de Malvinas. Maradona se convirtió en el símbolo de una victoria deportiva que trascendió el fútbol y alimentó el camino de la Selección hacia la conquista de la Copa del Mundo en México 1986.
Cuatro décadas después, la magia de Diego sigue intacta. El video continúa recorriendo generaciones, inspirando a futbolistas y emocionando a hinchas de todo el planeta. Porque más allá de los títulos, los récords y las discusiones, aquel slalom inolvidable frente a Inglaterra sigue siendo la máxima expresión del genio de Maradona: un gol que desafió el tiempo y transformó a un crack en una leyenda eterna.

