El intendente de Chacabuco de Juntos por el Cambio, Víctor Aiola, propuso la creación de un “pasaporte Covid” para que las personas vacunadas y aquellas que se hayan recuperado del virus en los últimos tres meses puedan concurrir a espacios cerrados como gimnasios y locales gastronómicos. Sin embargo, el propio Aiola fue uno de los jefes comunales bonaerenses en plantarse en contra de las vacunas.
En declaraciones radiales a FM97 Une, el jefe comunal señaló que se podría acreditar con el certificado que la Provincia entrega a los vacunados o con el documento que dispone el alta médica de los pacientes.
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Aiola explicó que “en Chacabuco todos nos conocemos y nos duele mucho ver algunos comerciantes que la están pasando muy mal. Por eso se propone un cierto grado de flexibilización de las medidas sanitarias pero cumpliendo las normativas”.
Explico que “el objetivo es darle aire a los comercios locales para que puedan trabajar con ese grupo poblacional que tiene menor riesgo de enfermar y morir, y hacerlo con todos los protocolos”.
El intendente adelantó que esta propuesta fue elevada al Gobierno provincial pero que primero se implementaría en Chacabuco como una prueba piloto.
Aiola señaló que a nivel local “tuvo una buena recepción” y que espera una respuesta del Gobierno: “Estamos esperando una respuesta. Sabemos que manejar una provincia es más complejo que un municipio. Pero también entendemos que además de pedir la presencialidad, hay que presentar ideas que sean propositivas, que tengan un respaldo médico y sean seguras”, dijo el intendente, que es pediatra y va por su segundo mandato al frente del municipio.
Cabe señalar que la propuesta de un pasaporte sanitario ya funciona en algunos países del mundo, mientras que se especula que la Unión Europea pueda lanzarlo el próximo mes, de cara a la temporada de verano.
Al margen de esto, en las redes sociales comenzaron a circular algunas críticas contra la idea debido a que quienes recibirían el pasaporte Covid además de tener prioridad para recibir la vacuna tendrían prioridad para normalizar su vida, dejando otra vez a la espera a quienes por las condiciones impuestas aún no recibieron ninguna dosis.
EL INTENDENTE ANTIVACUNAS
En enero de este año, el jefe comunal de Chacabuco cuestionó la vacuna rusa Sputnik V, contra el coronavirus, y recomendó que mayores de 60, menores de 18 y embarazadas no se la apliquen. Incluso dijo que él mismo no se la aplicaría, ya que padece una “patología de base”.
No fue esa la primera vez que Aiola expresó sus dudas sobre la vacuna. A mediados de diciembre, cuando trascendió que la vacuna no era apta para mayores de 60 años, se hizo eco de una versión que indicaba que estaba “en duda” el vuelo que traería las primeras 300 mil dosis.
CAMBIO DE PARECER
Tras ser uno de los grandes críticas, solo algunos días después, el 5 de febrero, Aiola recibió la primera dosis de la Sputnik y, aunque no quiso prestarse para la foto lo anunció con alegría vía Twitter: “Hoy concurrí al vacunatorio del Hospital Municipal para recibir la primera dosis de la vacuna Sputnik V. Los invito a inscribirse para que, a medida que vayan llegando las dosis, todos los vecinos puedan vacunarse”.
Lo mismo ocurrió con otros intendentes opositores además del mandamás de Chacabuco. Ezequiel Galli, de Olavarría, también había manifestado sus dudas respecto a la vacuna y se había sumado a las críticas. Finalmente, fue de los primeros intendentes de Juntos por el Cambio en recibir la primera dosis, sin mayores complicaciones de salud.
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