El juicio por la denominada Masacre de Monte se inició el lunes con la elección del jurado popular que el17 de mayo deberá definir si los policías imputados son culpables o no culpables de los delitos de “homicidio agravado por abuso de función como miembro de las fuerzas policiales calificado por el empleo de armas de fuego, y violación de los deberes de funcionario público”. Ellos son el excapitán de la policía bonaerense Rubén Alberto García y a los oficiales Leandro Ecilape, Manuel Monreal y Mariano Ibáñez quienes llegaron detenidos como como coautores del homicidio de Aníbal Suárez (22), Danilo Sansone (13), Gonzalo Domínguez (14) y Camila López (13), y la tentativa de homicidio de Rocío Quagliarello (entonces de 13 años).
El fiscal de juicio Mariano Sibuet dijo que los policías imputados cometieron un “acto atroz”, que actuaron de manera “inmotivada” y afirmó que las víctimas, “al verse rodeadas”, vivieron momentos de “terror, angustia y miedo”, por lo que le solicitó al jurado popular que “emitan un dictamen justo para hacer honor a la justicia”.
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En la segunda jornada del debate por jurados que se realiza en los tribunales platenses, ubicados sobre la calle 8 entre 56 y 57, fue el turno de los testimonios de seis familiares de los cuatro adolescentes víctimas
Juan Carlos Sansone, el papá de Danilo, uno de los cuatro adolescentes muertos en la denominada “Masacre de Monte”, dijo este martes 9 de mayo que el hecho fue “una cacería” y que su familia “jamás volverá a ser feliz” luego de lo ocurrido.
“Fue una cacería. Nunca más vamos a estar felices en mi casa, lo único que quiero por él y sus amiguitos. Es muy feo lo que estoy viviendo. Miren donde estoy: pidiendo justicia por él”, exclamó entre lágrimas.
“Me quise matar más de dos veces por mi hijo. Ahora sigo adelante por ellos. No sé qué pasó esa noche, yo lo despedí de mi casa bien y me lo devolvieron un cajón todo tapadito, se le veía la carita nomás. Era lo único que no tenía lastimado. Era un ángel”, continuó Juan Carlos, quien, al finalizar su relato, tuvo que ser asistido por un especialista en salud mental ya que manifestó sentirse “muy descompuesto”.
Luego del papá de Danilo fue el turno de su esposa, Gladys Ruizdía, que afirmó que mataron a su hijo “sin piedad y a sangre fría”.
“Para que esto no vuelva a pasar, exijo perpetua. Arruinan vidas, arruinaron familias. Me mataron en vida”, completó la mujer con la voz entrecortada e indicó que desde hace cuatro años continúa con custodia de la Gendarmería Nacional (GNA) ya que denunció haber recibido varias amenazas de muerte.
Yanina Zarzoso, la mamá de Camila, contó que le tiene “miedo” a la policía y relató cómo se enteró del fallecimiento de su hija: “La mamá de Rocío Quagliarello me llamó a las tres de la mañana y me dijo que las chicas habían tenido un accidente. Yo pensé que se había caído de la bicicleta. Entonces fui pensando en eso. Estaba enojada y estaba pensando en que la tenía que retar. Pero en el hospital me enteré de la peor noticia que me podrían haber dicho en mi vida”, recordó.
El hermano de Aníbal Suárez señaló que la policía local había extorsionado a su hermano un mes antes del hecho tras haberlo detenido porque no poseía los papeles en regla de su automóvil, y le había exigido el pago de “una coima de 35 mil pesos”.
Susana Ríos, la madre de Gonzalo, recordó la noche de los hechos y pidió al jurado popular que reconozca que se trató de “un hecho de violencia institucional”.
“Cuando lo asesinaron a Gonzalo, me asesinaron a mí. Por eso le pido al jurado que reconozca que esto fue violencia institucional. A mi hijo lo asesinaron con alevosía. Necesito justicia por Gonzalo y sus amigos”, pidió emocionada la mujer al declarar ante los doce jurados y la presidenta del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) IV de La Plata, Carolina Crispiani, quien modera el debate.
El miércoles fue el turno de varios testigos, quienes con sus declaraciones complicaron a las defensas de los acusados. Una profesora de educación primaria que vivía en la zona aledaña a la que se produjo la feroz persecución policial rememoró que escuchó “cuatro o cinco detonaciones” la noche de los hechos, por lo que le mandó un mensaje a su marido suponiendo que habían “matado a dos o tres” y pidiéndole que un patrullero fuera a su casa.
La audiencia continuó con los testimonios del chofer del camión Mercedez-Benz contra el cual chocó el Fiat 147 quien aseguró haber escuchado cuatro disparos antes del choque y otros dos tiros más después, mientras que recordó haber oído a una de las víctimas pedir auxilio y gritar de dolor en el que viajaban las víctimas. Más tarde fue el turno de un perito de Gendarmería Nacional (GNA) y otros tres vecinos que se encontraban cerca del lugar de los hechos.
Masacre de Monte: dramático relato de un testigo clave
TESTIGO DE CLAVE, DESDE ESPAÑA
La cuarta audiencia del juicio a cuatro policías por la llamada Masacre de Monte tuvo un testimonio dramático: un vecino que en ese momento se encontraba a unos 50 metros de donde ocurrió todo afirmó que vio a un policía en posición de tiro con la “intención de rematar” a las víctimas tras el impacto del auto contra el acoplado de un camión, y que luego escuchó un disparo de arma de fuego. Este relato se suma al de un camionero que aseguró ayer haber oído detonaciones después del choque del automóvil donde estaban los jóvenes.
“Después del fuerte estruendo del choque, veo bajarse al conductor de un móvil policial en posición de tiro con un arma de fuego en la mano. Pierdo de vista al conductor y escucho una detonación de un arma de fuego”, relató Ignacio Cattaneo, un vecino de la localidad de San Miguel del Monte que declaró durante el juicio por jurados que tiene como imputados al excapitán de la Policía bonaerense Rubén Alberto García y a los oficiales Leandro Ecilape, Mariano Ibáñez y Manuel Monreal.
Cattaneo señaló que los cuatro agentes tuvieron “la intención de rematar” a los fallecidos. Esta situación se suma al relato del chofer del camión impactado, quien aseguró haber escuchado cuatro disparos antes del choque y dos después, y al informe de autopsia de Gonzalo, del que surgió que el adolescente tenía alojada una bala en uno de sus muslos, aunque fuentes judiciales aclararon que dicho disparo fue recibido durante la persecución policial y no tras la colisión.
El testimonio de Cattaneo se realizó a través de la plataforma Microsoft Teams, debido a que el testigo se encuentra viviendo en España, ante la atenta escucha de los 12 jurados y de la jueza a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4, Carolina Crispiani, quien modera el debate.
“Me estaba por acostar a dormir, cuando escucho un estruendo muy fuerte. Veo que se debe a un choque sobre la ruta. Mi intención fue salir a ayudar a las posibles víctimas. Cuando salgo a la calle, lo primero que veo es sobre la esquina una nube de polvo y veo frenar un móvil policial que arrastra las ruedas”, comenzó en su relato Ignacio.
En la quinta jornada, un perito de Gendarmería Nacional (GNA) confirmó este viernes la posición de tiro que un policía adoptó al sacar su cuerpo por la ventanilla del patrullero y apuntar con su arma hacia al auto en el que viajaban los cinco chicos que fueron víctimas de la denominada Masacre de Monte, cuatro de los cuales murieron al chocar contra el acoplado de un camión durante una persecución a los tiros ocurrida la madrugada del 20 de mayo de 2019 en la ciudad bonaerense de San Miguel del Monte.
Se trata del perito de la Dirección Criminalística de la GNA José Alberto Gutiérrez, quien al declarar en el juicio por jurados que se les sigue a cuatro agentes bonaerenses por la masacre dijo que su función fue analizar las imágenes de la persecución captadas por las cámaras del Centro de Monitoreo de San Miguel del Monte.
ROCÍO, LA SOBREVIVIENTE
Lo más impactante del viernes fue el relato en cámara Gesell de Rocío Quagliariello, la única sobreviviente. La joven aseguró que aquel día iban paseando “y de la nada” los empezaron a perseguir los policías, y recordó la súplica de uno de sus amigos que se tomaba la rodilla y le gritaba “me arde, me arde”.
En la filmación, se veía a Rocío frente a la perito psicóloga del Cuerpo Técnico Auxiliar del Fuero Penal Juvenil María Andrea Hernández Masón.
Con dolor dijo: “Íbamos paseando y de la nada nos empezaron a correr”, por los policías que comenzaron a seguir el vehículo Fiat 147.
“Te acordás por qué los seguían?”, le preguntó la perito Hernández Masón y la adolescente respondió con pesar “no me acuerdo” y comenzó a llorar.
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