La relación diplomática entre Argentina y Brasil está en crisis desde que Javier Milei insultara a Lula da Silva en un acto político de Flavio Bolsonaro. Ayer, las autoridades del país vecino retiraron a su embajador y la relación quedó limitada a los negocios en común. Hoy, el gobierno nacional habló de la polémica.
El canciller libertario, Pablo Quirno, ofreció una conferencia de prensa para anunciar la visita del papa León XIV, pero no pudo eludir la polémica. Según él, la decisión de Lula da Silva de retirar a su embajador “es una decisión de escalar temas que para nosotros tienen que permanecer en el ámbito ideológico o de una contienda electoral”. En este sentido, descartó la posibilidad de tomar medidas en represalia. “No va a haber ninguna acción diplomática en respuesta a lo que haga Brasil“, dijo.
Quirno lamentó la “decisión unilateral de Brasil”. “Brasil tiene todo el derecho de decidir lo que ha decidido. Nosotros lo lamentamos porque hay otro camino para preservar las relaciones entre nuestros países“, expresó durante la conferencia de prensa.

Respecto de los insultos de Milei, el canciller dijo que “en los últimos años han habido expresiones de ambos lados”. “Lula y su gobierno han proferido insultos a nuestro presidente que no han sido contestados”, afirmó Quirno.
Al mismo tiempo, acusó a Lula de entrometerse en los asuntos políticos de Argentina. “Es lamentable que se quejen de injerencias en procesos electorales cuando el propio presidente Lula visitó, previo a las elecciones del año pasado, a Cristina Kirchner en su prisión domiciliaria y no hubo de nuestra parte ninguna queja“, recordó.
“Es gravísimo”
Quirno intentó poner paños fríos, pero lo cierto es que el conflicto diplomático entre Argentina y Brasil es inédito. En diálogo con FM Cielo, el senador nacional Jorge Capitanich contó que “en 200 años de relaciones diplomáticas es la primera vez que existe una decisión de estas características propiciada unilateralmente por la republica federativa de Brasil“.
Para el legislador justicialista, “es un episodio gravísimo” generado por las agresiones de Milei. En este sentido, abogó por una política exterior “autónoma y soberana”.

