La prolífica y entregada labor de Sor María Ludovica en el ámbito de la salud pública regional se encuentra cada vez más cerca de recibir el reconocimiento académico más relevante que otorga la Universidad Nacional de La Plata (UNLP). En una resolución de profundo valor institucional, el Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Médicas aprobó formalmente la propuesta para concederle el título de Doctora Honoris Causa post mortem. Tras esta instancia inicial de evaluación, el expediente pasó a la órbita del Consejo Superior, el máximo órgano de gobierno universitario que tendrá la responsabilidad de tomar la determinación final.
La postulación ha logrado articular un contundente abanico de adhesiones transversales dentro del entramado social, científico y político de la capital provincial. Entre las firmas que respaldan la distinción destacan directivos del Hospital de Niños, referentes de las Hijas de Nuestra Señora de la Misericordia, funcionarios del ejecutivo municipal como Carlos Bonicatto y personalidades destacadas del ámbito médico. Esta confluencia refleja el consenso generalizado sobre la impronta ética, humana y formadora que dejó la religiosa a lo largo de su paso por la ciudad.
La articulación pionera entre salud pública y formación universitaria
Uno de los pilares que sustentan la presentación académica radica en la decisiva contribución de Sor Ludovica al desarrollo de la pediatría como disciplina universitaria y asistencial. Bajo su administración, el Hospital de Niños no solo se consolidó como un centro de referencia médica de escala provincial y nacional, sino que se transformó en un aula abierta indispensable para la capacitación de miles de futuros profesionales egresados de la universidad pública, fortaleciendo el sistema de residencias y los programas de posgrado.

“Entre los argumentos centrales de la propuesta se destaca la trascendencia de su tarea para la salud pública y la formación universitaria”, sostuvo al respecto el médico Manuel Fonseca, docente de la casa de altos estudios e impulsor activo de la iniciativa. De acuerdo con el especialista, el modelo asistencial promovido por la religiosa sentó las bases de una praxis médica orientada a la excelencia técnica y al compromiso social directo con las poblaciones más vulnerables.
De los Abruzos a La Plata: una vida consagrada a la infancia
Nacida bajo el nombre de Antonina de Angelis el 24 de octubre de 1880 en San Gregorio, un pequeño poblado de la región italiana de los Abruzos, la joven sintió tempranamente la vocación religiosa e ingresó a la congregación de la Misericordia. Tras desembarcar en la Argentina en el año 1907, fue asignada al Hospital de Niños de La Plata, espacio donde desarrolló de manera ininterrumpida una fructífera labor durante 54 años, desempeñándose con solvencia como administradora y superiora general de la institución.
Su gestión se caracterizó por la constante ampliación de las capacidades operativas del centro asistencial y por la implementación de criterios de atención humanizados, situando el bienestar de los pacientes pediátricos en el núcleo de cada decisión. Aquella filosofía del cuidado integral logró trascender los límites físicos del hospital para transformarse en un paradigma ético que continúa guiando el trabajo diario de profesionales de la salud, docentes e investigadores en toda la región.
El significado del legado póstumo y el camino a la santidad
La iniciativa elevada a las autoridades del Rectorado pone el acento en el valor pedagógico y moral que representa la trayectoria de Sor Ludovica para las nuevas generaciones de profesionales de la salud. La articulación armónica entre la atención médica de calidad, la investigación rigurosa y el servicio desinteresado hacia la comunidad constituye un modelo idóneo que refleja los fines esenciales de la educación pública superior en la Argentina.
Sor Ludovica falleció en la ciudad de La Plata el 25 de febrero de 1962, dejando una huella indeleble en la memoria colectiva platense. En el año 2004 fue beatificada por el papa Juan Pablo II tras la ratificación de milagros atribuidos a su intercesión, mientras que en la actualidad avanza su causa de canonización en el Vaticano. La eventual entrega del Honoris Causa sellará de forma definitiva el vínculo indiscutible entre su obra y la centenaria universidad platense.


