La ciudad entrerriana de Concordia atraviesa por estos días un respiro relativo frente al avance del río Uruguay, luego de jornadas de extrema tensión donde las aguas rozaron los 11,80 metros frente a la costa portuaria. Según detalló el periodista local Federico Gularte —integrante del medio El Concordiense— en diálogo con Albino Aguirre y Nuria por FM Cielo, la medición en el puerto descendió a los 11,50 metros, aunque la calma se perfila estrictamente temporaria.
“A comparación de lo que fue el día viernes o el día sábado que teníamos un río cercano a los 11,80 tuvo una bajante importante, pero lo cierto es que estamos esperando un caudal de agua importante de la cuenca media y de la cuenca alta”, advirtió el cronista al describir el panorama hidráulico que proviene de las provincias de Corrientes y Misiones, así como del sur de Brasil.
La bajante momentánea no respondió únicamente a factores meteorológicos locales, sino a un movimiento preventivo en la infraestructura hídrica regional. Gularte explicó que la maniobra en la represa binacional de Salto Grande se ejecutó para amortiguar el impacto de la creciente, “se había bajado el nivel del embalse de Salto Grande justamente esperando el caudal de agua importante de la parte norte de la República Argentina”.
El rigor de El Niño y el temor al pico de fin de año
Las alertas en la Mesopotamia permanecen encendidas debido al impacto directo del fenómeno de El Niño, que ya dejó secuelas severas en la infraestructura urbana de la zona. “Concordia el miércoles pasado justamente sufrió un temporal muy importante con voladura de techos, con vidrios, con árboles caídos”, relató el periodista, recordando además el antecedente del pasado 18 de julio, cuando la ciudad padeció la tormenta más grave de su historia con sectores aislados durante 30 horas sin suministro eléctrico.
El monitoreo aguas arriba resulta determinante para anticipar la magnitud de las crecidas. “Nosotros en Concordia tenemos que fijarnos muy seguido en lo que ocurre en El Soberbio, en la provincia de Misiones; cuando el caudal está alto allí, eso significa que tarde o temprano las consecuencias las vamos a vivir en la cuenca baja”, remarcó Gularte.
De acuerdo con las estimaciones del Comité Operativo de Emergencia (COE), aunque el río experimente oscilaciones a lo largo de noviembre, la fase más crítica se proyecta para las Fiestas de fin de año. “A mediados de diciembre, llegando a fin de año, lamentablemente sería el pico máximo de la creciente, el cual se extendería varias semanas, entrando ya en el primer mes del año”, anticipó el periodista. La principal inquietud comunitaria radica en la posibilidad de revivir escenarios dramáticos como el de 2015, cuando la ciudad enfrentó la segunda inundación más severa de su historia al alcanzar los 15,60 metros.
Refugios, vacunas y “evacuaciones en seco” antes del desborde
Frente al embate hídrico, las autoridades locales activaron los protocolos de contención para asistir a la población afectada. Hasta el momento se registran siete familias afectadas —compuestas por 12 adultos y 10 menores—, de las cuales cuatro fueron alojadas en un centro de evacuados habilitado en una ex fábrica que funciona como refugio para personas en situación de calle, mientras que las restantes se trasladaron a viviendas de familiares.
En dicho centro “se los atendía con alimentos, con un lugarcito para que puedan alojarse, tener sus pertenencias, y se les completó también el calendario de vacunación a aquellas personas que no lo tenían completo”, precisó Gularte.
La principal novedad operativa en la gestión de esta crisis radica en la implementación de las denominadas “evacuaciones en seco”, coordinadas mediante una aplicación tecnológica desarrollada de forma conjunta entre el Comité de Emergencia y el Regimiento del Ejército. “Se retiró a las familias cercanas al arroyo Manzores antes de que este arroyo se desborde y que ingrese el agua a sus viviendas, para no tener que retirar a las familias con el agua en los tobillos o en las rodillas”, destacó el cronista.
La perspectiva de un verano complejo en el Litoral
La preparación previa busca evitar situaciones traumáticas en una región acostumbrada a convivir con el río. Como sintetizó el conductor Albino Aguirre al cierre del informe, el escenario de alerta promete convertirse en “una imagen recurrente a lo largo de la Argentina como consecuencia de este fenómeno del super Niño”.


