En una entrevista de PBA – “Parecemos buenos amigos” de INFOCIELO PLAY conducido por Eduardo Medici, los docentes Damian Melzer y Matias Palssaro encendieron el debate en torno a las aulas bonaerenses que se reactivó con la implementación del nuevo régimen académico, un esquema que formaliza mecánicas a plicadas de emergencia durante la crisis sanitaria. “El régimen académico viene heredado de la pandemia, se legalizó y simplemente institucionalizó un montón de cosas que se improvisaron en la pandemia para que los chicos no se caigan del sistema”, explica Passaro.
Bajo este marco, la figura clásica de la repitencia se reestructura, “ya no se dice repetir sino recursar el año completo”, asignando a la familia un rol preponderante al punto de ser “la que toma parte de las decisiones de qué materia se cursa o qué materia se intensifica”, explica el docente.
La dinámica operativa establece que los estudiantes puedan intensificar las materias adeudadas en instancias fijadas a lo largo del año. Sin embargo, la acumulación rompe la lógica tradicional de la promoción: “A partir de la quinta materia se empieza a recursar, tiene que volver a hacer esa materia del año anterior”, expone el docenre. Esto obliga al alumno a abandonar su aula habitual durante la jornada escolar para asistir a contenidos adeudados de años previos, “lo que no existió es que vos te levantes de cuarto y te vayas a recursar matemáticas de segundo, o sea en el horario escolar te levantas de la materia”, sostiene Melzer. Esta situación enfrenta la visión formativa sobre la responsabilidad y las consecuencias cotidianas con la necesidad de evitar la deserción.
“La ilógica de la deuda externa”: chicos que pagan el mínimo
El impacto cotidiano del sistema genera esquemas de acumulación que los propios educadores equiparan con dinámicas financieras complejas. Al desfasarse los horarios para recursar una asignatura previa, el estudiante suele perder las horas de la materia del año en curso, contrayendo nuevos compromisos pendientes. “Le digo que es la ilógica de la deuda externa. Es la misma lógica: es pagar mínimo una tarjeta, vas acumulando, al final te están dando una especie de educación financiera, te estás roleando materias”, sostiene Melzer.
Esta acumulación sistemática deriva en cuadros inéditos dentro de las escuelas secundarias, observándose “chicos que están efectivamente endeudados de conocimientos, chicos que están en cuarto año que adeudan en este caso 20 materias”. La incertidumbre sobre el desenlace pedagógico de estas situaciones se apoya en expectativas de futuras resoluciones administrativas, para Melzer “probablemente vengan resoluciones ¿viste como algunos dicen condonar deuda? Habrá que ver cuál es la lógica de quién se hace cargo de ese pasivo educativo”. Frente a este escenario, el docente explica que se evoca como antecedente el régimen de 2011 y el denominado “peinado de materias”, mediante el cual directivos y docentes agrupaban asignaturas adeudadas en áreas generales —como unificar historia y geografía en ciencias sociales— para evaluar a alumnos con múltiples repitencias.
Recursos ausentes y anuncios de escritorio
El diseño del nuevo esquema planteaba alternativas para evitar que el recursado interfiriera con las clases regulares, contemplando instancias en contraturno o durante los fines de semana. No obstante, la falta de financiamiento presupuestario impidió su puesta en práctica, “contratación de docentes para turno tarde o contraturno, no pasó, spoiler”. La posibilidad de dictar clases los días sábados corrió la misma suerte, “no había un mango para pagarle a alguien que vaya a los sábados, no había plata para pagar por fuera de eso”, repitiendo el patrón de iniciativas previas como la quinta hora de clase que quedaron limitadas a títulos anuncios.
A la par del régimen de cursada, en los ámbitos educativos crece la preocupación por inminentes reformas en los contenidos curriculares. “Se está sugiriendo, se comenta, se rumorea de que va a haber un cambio en los diseños curriculares”. Las críticas docentes apuntan a la falta de debate presencial por parte de las autoridades, “arrancaron diciendo que se venía un cambio curricular donde no íbamos a perder horas, lo dijeron a través de un video, no presencialmente, porque tienen vergüenza de decirlo presencialmente”, sostiene Passaro.
La tijera sobre las artes y la homogeneización de PISA
La reestructuración curricular bajo estudio tiende a agrupar asignaturas específicas en áreas interdisciplinarias, siguiendo pautas alineadas con evaluaciones estandarizadas internacionales. “Cuando tomás en cuenta PISA te está diciendo qué es lo que queremos observar, lengua, matemáticas, ciencias. Entonces concentramos nuestro desarrollo en estas áreas”, dice Melzer. Esta focalización en materias consideradas prioritarias por organismos como la UNESCO amenaza con recortar la carga horaria de disciplinas artísticas y ciudadanas “la tendencia que uno ve es que están quitando la especificidad, las asignaturas especiales o que requieren un docente especializado”.
Esta pérdida de diversidad curricular abre interrogantes sobre el desarrollo de destrezas integrales en los jóvenes. Para los docentes, “los seres humanos adquirimos habilidades ante el desarrollo de una problemática, ante un desafío, la ciencia de la física o de la electricidad implica nacer y descubrir habilidades, desafiarme en lo que me frustra, pero también habilidades con las cuestiones más finas del tacto, de la manualidad, de la concentración”. Mientras asignaturas como historia estimulan el pensamiento abstracto y la lengua potencia la expresión, la orientación actual reduce el abanico formativo, “sacan los artes nada más. Hasta ahora no tenés nada certero, es una caja abierta”.


