La exigente modalidad Backyard Ultra tuvo su cita destacada en el predio de Espacio Max Deporte y Cultura, en la localidad platense de Gonnet. El evento, desarrollado en el marco del fin de semana largo de octubre, reunió a especialistas de las carreras de extrema resistencia que desafiaron sus propios límites en un formato tan exigente como singular. Tras largas horas de recorrido y una batalla de constancia, el atleta Pablo Ponce se quedó con el primer puesto del certamen, ratificando el trabajo de preparación encarado junto a su equipo.
Con 43 años y una marcada trayectoria en pruebas de fondo y montaña, Ponce llegó a la capital bonaerense con la determinación de alcanzar un objetivo ambicioso. Para el atleta, la cercanía geográfica y la disposición del calendario representaron una oportunidad inmejorable para poner a prueba su capacidad física en un circuito controlado pero sumamente demandante, superando holgadamente las expectativas trazadas antes del inicio de la largada.

Una meta clara y la convicción desde la previa
A diferencia de otras competencias donde la meta principal radica en mejorar registros o ingresar en el pelotón de vanguardia, Ponce encaró el desafío platense con una mentalidad ganadora desde el primer momento. La preparación previa y la acumulación de kilómetros en su plan de entrenamiento le otorgaron la confianza necesaria para proyectar un desempeño superior a las cuarenta vueltas del circuito, una marca reservada solo para los corredores de élite en esta disciplina.
“La habíamos preparado para tratar de llegar arriba de las 40 vueltas. Lo que pasa es que como en cualquier evento deportivo, después pueden pasar un montón de cosas. Pero sí, la idea era ir a ganarla”, explicó el deportista sobre los planteos iniciales. Asimismo, remarcó la convicción que mantuvo antes del disparo de salida: “Para el círculo interno, la verdad es muy feo decirlo, pero yo voy con la idea de ganarla, yo voy a ganarla. En este caso, que es una carrera de resistencia, yo la verdad entrené un montón, y hace varios años que vengo entrenando un montón, así que dije: ‘bueno, esta voy a ganarla’“.

Las particularidades del formato Backyard y la transición de la calle a la ultra
El formato Backyard Ultra impone una dinámica particular en la que los participantes deben completar una vuelta a un circuito de un poco más de seis kilómetros en menos de una hora, repitiendo el proceso de manera consecutiva hasta que solo quede un competidor en pie. Esta estructura contrasta con las carreras tradicionales de larga distancia, exigiendo pauses breves, nutrición continua y un constante reinicio de la marcha que pone a prueba la elasticidad y la templanza del deportista.
Ponce, quien comenzó su camino en el atletismo disputando pruebas de calle y maratones antes de dar el salto a las carreras de ultrafondo hace tres años, comparó esta vivencia con la exigencia habitual de los terrenos montañosos. “En realidad el formato sí es raro, pero la realidad es que en montaña pasa algo bastante similar, porque no de detenerse así tanto, pero sí uno va comiendo mientras va corriendo. Hay momentos en la parte de cuesta sobre todo que no podés ir a un ritmo favorable, entonces pasa un poco esto de caminata, correr, caminata, correr“, detalló.
El impacto mental y la respuesta del cuerpo en el tramo final
La resolución de la competencia en Gonnet llegó cuando su perseguidor inmediato y asistente directo en la pista, Sebastián, comunicó la imposibilidad de continuar en carrera. Ese instante marcó el fin de la exigencia competitiva pero desencadenó una reacción biológica inmediata en el organismo de Ponce, demostrando el fuerte vínculo entre la concentración mental y la respuesta neuromuscular durante esfuerzos de alta intensidad.
Recordando el desenlace de la prueba, el ganador analizó cómo la cabeza gobierna las sensaciones físicas hasta el último minuto. “Cuando Sebastián anuncia que no va a correr, se ve que internamente el cuerpo mío empezó a aflojar. Y ahí es donde empecé a sentirme con un poco más de fatiga y a bajar un poco el ritmo, con algunas náuseas. Yo creo que si la cabeza seguía alerta en formato ‘hay que seguir, hay que seguir’, no hubiese habido problema. En el momento donde hubiese pasado esto con cualquier otro asistente o en cualquier otra vuelta, yo creo que hubiese pasado lo mismo; como que el cuerpo empezaba a rendirse“, reveló.
La recuperación inmediata y el proceso del día después
Completar más de un día ininterrumpido de marcha implica someter al cuerpo a un nivel de estrés superlativo. Tras la consagración, Ponce experimentó las sensaciones típicas de la sobreexigencia en la fase de desaceleración física, donde el agotamiento acumulado altera los períodos de descanso habituales y genera estados de somnolencia alternados con la imposibilidad de conciliar un sueño profundo y prolongado.
“El inmediato primero fue a las dos horas de terminar la carrera, una sensación como de perdido, porque tenía ganas de dormir, pero me dormí y como que me despertaba. No sé cómo explicarte, como que estás pero no estás. Escuchás la conversación de lo que van hablando y lo que respondés, respondés cualquier cosa por el cansancio. Y la realidad es que no dormís mucho. Acostado diciendo ‘bueno, me acuesto y me levanto mañana a las 5 de la tarde’, y al otro día 8 menos 20 ya estaba despierto“, relató sobre las horas posteriores al triunfo.
La técnica en los pies y la prevención de lesiones
Uno de los factores determinantes para sostener el ritmo sin sufrir complicaciones dermatológicas o articulares radicó en el cuidado minucioso de los pies y la elección adecuada del equipamiento. Mientras que muchos competidores debieron abandonar prematuramente la prueba por la aparición de ampollas o rozaduras severas, el representante del grupo “Corre por tus sueños” de Chascomús logró concluir la jornada sin ninguna lesión en sus extremidades.
Ponce atribuyó este logro al hábito generado con los años y a una técnica precisa en el ajuste del calzado. “Yo lo até como si fuera en montaña, que es un sistema pavote, pero hay una vuelta que se da en la zapatilla que hace que tenga el talón un poquito más sujeto, entonces no vas golpeando con la punta de los dedos. No tenés que atarlo mucho, porque si no te cortan las articulaciones y se duerme el pie, pero es ahí como el punto justo. Después se encintan los dedos y se usa vaselina en todo el pie”, explicó en detalle sobre su método preventivo.
El plan de entrenamiento integral y el trabajo de fuerza
Detrás de cada vuelta completada en Gonnet existe una planificación estructurada que abarca la resistencia aeróbica, la fuerza muscular y la flexibilidad general. Ponce entrena desde hace casi cuatro años bajo la guía de su entrenador y asistente, Carlos Arce, combinando los kilómetros acumulados en el Ilano con sesiones específicas en el gimnasio para proteger las articulaciones expuestas al impacto repetitivo.
“Hago sobre todo gimnasio, dos veces a la semana, especialmente con Carlos en el grupo de entrenamiento, y lo que hacía también era entrenamiento de flexibilidad. Lo importante sería que el cuerpo esté lo más elástico posible, pero fuerte al mismo tiempo. Es una combinación rara, pero es lo mejor que puedo hacer”, fundamentó el deportista respecto al esquema de trabajo semanal que le permite competir en el máximo nivel.
Proyección futura entre el formato circuito y la montaña
Con el anuncio de la próxima edición de la Backyard Ultra en el horizonte deportivo regional, Pablo Ponce contempla dar continuidad a esta modalidad sin descuidar su principal pasión en la naturaleza. Para el fondista de 43 años, correr en circuitos cerrados representa un reto cognitivo que ha logrado dominar con éxito, aunque las competencias de montaña siguen siendo su principal pilar motivacional.
“Es un formato que me gusta, me parece entretenido, es novedoso y la verdad que me gustan los desafíos. Me quedé con ganas de que podía dar algunas vueltas más, entonces calculo que voy a seguir en el mismo formato, pero no puedo abandonar las carreras de montaña porque son el cable a tierra mío. Hay muchos que con este formato se les complica el nivel de cabeza de dar vueltas y vueltas, y yo en ese sentido creo que aprendí a manejarlo, no me cuesta“, concluyó el campeón de la jornada.


