El 5 de octubre, cerca de la medianoche y cómo ya es costumbre, Boca Juniors volvió a ganar una tanda de penales y se clasificó a la final de la Copa Libertadores en búsqueda de la ansiada séptima. Lo hizo a través de Pol Fernández, cuyo festejo tras cobrar el penal decisivo, emuló al Cristo Redentor de Río de Janeiro, previendo la localía de la final el próximo 4 de noviembre.
En ese momento, Darío Chaile, entre lágrimas, sufrimiento y sus vecinos de Gonnet despiertos por gritos de festejo, se dijo a sí mismo que tenía que estar presente en la final del 5 de noviembre. En principio, sobre cuatro ruedas y con amigos. Tras planes fallidos, el transporte mutó: en su histórica bicicleta, que vestida de azul y oro, se llama La Romántica.
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Esta la historia del platense y peluquero Darío Chaile, que en dos ruedas, atraviesa los 2.850 kilómetros que separan a La Plata de Río de Janeiro. Al aire de La Cielo contó este martes 31 de octubre y a 5 días de la final, que lleva recorrido la mitad del trayecto y que aunque no tiene entrada, planea estar presente.
La travesía de Darío Chaile
“Estoy en una estación de servicio a 200 kilómetros del paso fronterizo Uruguayana, en el Estado Río Grande Del Sur, rumbo a Porto Alegre“, expresó Darío al aire de Ya es hora, mientras saludaba a los hinchas de Boca que no paran de arribar a Brasil.
Y en medio de la algarabía de encontrar a otros hinchas en un contexto de final y en otro país, Darío intentó explicar cómo llegó a Brasil y cómo planea llegar a Río: “Es imposible en cualquier ciclista que haga 285 kilómetros por día. Nosotros íbamos a ir en camioneta pero se bajaron mis amigos. Entonces agarré y dije bueno; comencé en tren. Me fui a Constitución el jueves a las 6 am. en bicicleta, de ahí el Tren Mitre hasta Tigre. De ahí a General Pacheco, me fui en tren hasta Zárate-Brazo Largo, hice los dos puentes”.
Casi 400 kilómetros son los que recorrió Darío, cuando se dio cuenta que estaba cansado: “Ya quería ir al hospital de Gonnet, estaba hecho mierda. No me da”. Entonces, tuvo una idea: “Comencé a hacer dedo y me llevó hasta Concordia: 600 kilómetros. En Concordia hice noche y ahí. Seguí haciendo dedo y me empezó a conocer la gente“.
Así llegó a Brasil y planea llegar a Río: a dedo. En este sentido expresó que no tiene entrada y que su llegada a Río “depende de Dios“. Además, confía en su gente: “El hincha de Boca es solidario. Está todo lleno. Algo voy a hacer, yo voy a llegar“.
Y apareció la preocupación, aunque rápidamente la solucionó: “La vuelta ya la tengo asegurada, la Romántica viene con un amigo. Me meto en un bolso en algún auto y listo. Yo voy a llegar. La bicicleta viene impecable, ‘no me la engualiches’“, le dijo entre risas Darío, al conductor radial.
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