En medio de las complejidades económicas e institucionales de la capital bonaerense, las prioridades de la representación legislativa son perfectas para revelar el verdadero foco de sus protagonistas. En este escenario de demandas cotidianas insatisfechas, el presidente del bloque de Propuesta Republicana (PRO) en el Concejo Deliberante platense, Nicolás Morzone, decidió destinar su tiempo de gestión y los recursos públicos que financian los contribuyentes a un proyecto que busca alterar la nomenclatura urbana: sustituir el nombre de la tradicional Plaza Perón, ubicada en la intersección de las calles 25 y 60, por el de “Plaza Lionel Andrés Messi”, antes conocida como Plaza Brandsen.
La iniciativa formal propone realizar una excepción explícita a la Ordenanza N° 11.011, la cual prohíbe designar espacios públicos con nombres de personas antes de que transcurra un año de su fallecimiento, argumentando una supuesta “trascendencia singular” que justificaría el apuro legislativo.
El uso de los símbolos
La aparente intención de homenajear al histórico capitán de la Selección argentina y ganador de la Copa del Mundo Qatar 2022, adquiere un cariz estrictamente electoral al observar la comunicación directa del propio concejal en sus redes sociales.
Lejos de la solemnidad institucional y de los fundamentos formales presentados en el Concejo, Morzone interpeló a la ciudadanía con una pregunta polarizadora: “¿MESSI O PERÓN? ¿A vos quién te representa más?”.
Esta formulación demuestra un intento deliberado de forzar una falsa equivalencia entre un ídolo deportivo contemporáneo unánime y la figura central de la historia política nacional. De este modo, la propuesta formal abandona el pretendido reconocimiento al mérito deportivo para convertirse en una herramienta de agitación cultural.
La figura del futbolista más grande del presente (y de la historia argentina, junto a Maradona), utilizada bajo el pretexto de promover valores como el esfuerzo y la solidaridad, es instrumentalizada para captar la atención del electorado antiperonista y consolidar el posicionamiento del edil dentro de un nicho reactivo a todo lo identificado con lo nacional y popular, reduciendo un logro colectivo a una estrategia de marketing personal.
Legislación de cartelera
El expediente presentado es más que simplemente un mero cambio nominal; prevé también la colocación de nueva cartelería oficial y la instalación de una placa conmemorativa destinada a detallar los logros del deportista.
Mientras los vecinos de La Plata enfrentan discusiones urgentes sobre el mantenimiento del espacio público, la generación de trabajo genuino, el estado de las veredas o la calidad de los servicios básicos, el cuerpo legislativo local deberá destinar tiempo de sesión a debatir una excepción normativa diseñada a medida de las redes sociales y sus propios intereses.
El propio Morzone aclara en su presentación que no busca modificar el criterio general de la nomenclatura pública, sino aplicar un reconocimiento de carácter excepcional. Esta aclaración confirma el carácter utilitario de la propuesta: un atajo de visibilidad mediática que evita abordar soluciones reales para los problemas del municipio capital bonaerense.
Al final, el debate propuesto no persigue mejorar la calidad de vida urbana, sino alimentar la confrontación política recurriendo al nombre de una figura deportiva que excede largamente las disputas partidarias locales para beneficio personal y político, en una cruzada de su batalla propia por que hablen de él.

