José Luis Haile, el platense conocido como “El Puma de Janeiro”, quedó libre este jueves luego de pasar más de un mes detenido en Río de Janeiro acusado de lanzar insultos racistas contra una joven brasileña en un supermercado de Copacabana.
La Justicia brasileña le concedió la excarcelación, aunque el proceso judicial sigue abierto y continuará imputado por “injuria racial”, una figura que en Brasil tiene penas cada vez más duras.
El caso venía haciendo ruido desde abril, pero en las últimas horas explotó otra vez por los detalles que comenzaron a aparecer sobre la vida del personaje en Río y también por sus antecedentes en La Plata.
Mientras en Brasil se mostraba como un simpático vendedor ambulante de choclos en la playa, en La Plata algunos lo recuerdan más como un histórico “arbolito” del microcentro de la capital bonaerense.
Del microcentro platense a Copacabana
Haile tiene 67 años y desde hacía casi dos años vivía en Río de Janeiro. En redes sociales se hacía llamar “J do milho verde” y subía videos vendiendo choclos en las playas cariocas, tomando cerveza y posando con camisetas de Boca.
Pero en La Plata el prontuario es otro. El hombre había tenido causas por amenazas, lesiones y estafas, además de una detención en 2018 tras una pelea con otro cambista de la zona de avenida 7.
El episodio que terminó con él preso ocurrió en una sucursal del supermercado Mundial, en Copacabana. Según la denuncia, discutió con Samara Rodrigues de Lima, una repartidora de 23 años, y le gritó “negra put*” delante de varios clientes.
El argentino que lo entregó
Uno de los datos más comentados en Brasil es que quien llamó a la policía fue otro argentino que estaba en el lugar. El testigo decidió intervenir cuando vio que la situación escalaba y terminó declarando ante las autoridades brasileñas.
Según reconstruyeron medios brasileños, el hombre sostuvo que la discusión se había salido de control y que decidió actuar porque las agresiones verbales eran evidentes.
Incluso trascendió una frase que repercutió fuerte en Río: “En Argentina esto no tiene el mismo castigo”, habría señalado el testigo al explicar por qué le llamó la atención la gravedad penal del episodio en Brasil.
Libre, pero complicado
Aunque recuperó la libertad, Haile no quedó desligado de la causa. En Brasil remarcan que la legislación cambió en los últimos años y que la injuria racial pasó a ser equiparada al delito de racismo, endureciendo las penas y limitando beneficios procesales.
La repercusión además creció porque el caso quedó pegado a otros episodios recientes protagonizados por argentinos en Río de Janeiro como el de la abogada santiagueña, y el hombre que fotografió en un tren de Minas Gerais a un niño negro, mandándole mensajes a su propia familia con términos ofensivos hacia el menor.
La prensa brasileña ya habla directamente de una “secuencia” de hechos racistas vinculados a turistas y residentes argentinos durante 2026.
Por eso, puede afirmarse que el “Puma platense de Janeiro” salió de la cárcel, pero todavía no salió del problema.

