Días atrás, Boca y Lanús se enfrentaron en cancha del Xeneize por la fecha 7 del Torneo Clausura. El encuentro terminó con victoria para los de Rodolfo Arruabarrena por 1 a 0, gracias al gol del ex Granate, Tomás Belmonte, instantes antes del cierre del partido. Sin embargo, como suele ser moneda corriente en el fútbol argentino, el choque tuvo grandes polémicas. La principal, aquella durísima entrada de Leonel Flores a Sasha Marcich cuando transcurrían 12 minutos de la etapa inicial, y que Pablo Dóvalo consideró apenas amarilla.
Lo dicho provocó una enorme bronca en toda la delegación visitante y principalmente en Nicolás Russo, presidente de la institución, quien no dudó en apuntar contra el arbitraje a nivel nacional en líneas generales y contra Germán Delfino (VAR del cotejo) y Federico Beligoy en particular. En ese sentido, el mencionado dirigente remarcó: “A mi entender Beligoy cumplió un ciclo. Son muchos años al frente de la Dirección Nacional de Árbitros y creo que tiene que haber un cambio”.
Lo cierto es que las fuertes declaraciones del presidente del Granate no pasaron desapercibidas. Tal es así que el Tribunal de Disciplina de la AFA sorprendió al abrirle un expediente de oficio, motivado por lo que dijo horas atrás. Ya iniciado el mismo, Russo cuenta con cinco días hábiles para presentar un descargo ante la entidad, según lo establecido por el artículo 36 del Código Disciplinario. Todo esta situación no deja de llamar la atención por tratarse de uno de los protagonistas más cercanos a Claudio Tapia.
“Lanús está muy molesto, Delfino debía ser parado”, indicó Russo en declaraciones radiales. “Y no sólo no lo pararon, sino que encima lo premian y se va a Arabia a dirigir. Beligoy cumplió un ciclo, creo que debe haber un cambio en la conducción de los árbitros”, agregó el presidente del Granate en su momento, para luego sentenciar: “A partir de ahora cambia la relación entre Lanús y AFA”.
Tiempo atrás, el propio Russo se había expresado como un fuerte defensor de la gestión de Tapia al frente de la AFA. Sin embargo, parece ser que tras el último Boca-Lanús, la cosa cambió. El presidente del Granate parecería haberle soltado la mano al máximo referente de la Asociación del Fútbol Argentino, lo que podría traerle consecuencias. En principio, se trata del inicio de un expediente lo cual marca sin dudas un quiebre en la relación entre ambos, con posibles consecuencias a futuro y más capítulos en esta historia.



