La clasificación ya estaba asegurada, el objetivo cumplido y la tensión del partido había quedado atrás. Entonces, puertas adentro del vestuario, Gimnasia cambió concentración por desahogo y armó su propia fiesta después del triunfo. Con música, saltos y mucho sentimiento tripero, el plantel celebró a puro canto una noche que dejó al equipo en los playoffs y con boleto para la próxima Copa Sudamericana.
Y hubo un tema que se robó la escena: la versión albiazul de La Cumbia de los Trapos, el histórico hit de Yerba Brava que volvió a ser furor durante el Mundial, cuando sonaba en los estadios en los partidos de la Selección Argentina.
“Dejamos el alma en el tablón: dale dale Ló, dale dale Ló, dale Ló…”, cantó a los gritos todo el vestuario. Y enseguida llegó otro de los fragmentos reconocibles de la canción: “Borracho, yo voy cantando… Con mis amigos voy festejando un triunfo más… Loco soy por mi trapo”.
El video muestra una postal que resume el clima del grupo. Nico Barros Schelotto, tripero de alma, aparece subido a un mueble junto con Pedro Silva, los dos agitando los brazos y cantando a todo pulmón. Abajo, Nacho Miramón acompaña la fiesta con los brazos en alto junto a Enzo Martínez, Germán Conti y el resto de sus compañeros.
A un costado, sobre los asientos del vestuario, también se distingue al Chelo Torres, en cuero y completamente metido en el festejo, siguiendo los cantos y saltando con el resto del plantel.
Una celebración descontracturada, pero también cargada de significado. Porque Gimnasia venía de jugarse mucho y consiguió un triunfo que terminó de confirmar su lugar entre los clasificados a los playoffs y le aseguró presencia internacional en la próxima temporada.
Por eso, una vez que terminó el partido, llegó el momento de soltar. Y en el vestuario no hubo análisis táctico ni cuentas: hubo abrazos, música y una canción que pasó de los estadios del Mundial a convertirse, con letra propia, en la banda sonora de otra noche feliz para el Lobo.


