El femicidio de Daniela Sosa volvió a poner en primer plano la violencia extrema puertas adentro. La mujer, de 32 años, murió este lunes tras pasar varios días internada por un disparo en el cuello que había recibido en su casa de Temperley. Por el femicidio está detenido su pareja, principal acusado del ataque.
El episodio se desató en la madrugada del 31 de diciembre, cuando los vecinos escucharon detonaciones provenientes de la vivienda y alertaron de inmediato al 911. Minutos después, efectivos policiales llegaron al lugar y encontraron a Daniela gravemente herida. La escena ya anticipaba la gravedad del cuadro: había manchas de sangre en distintos sectores de la casa y un clima de conmoción entre quienes se acercaban para saber qué había pasado.
La víctima fue trasladada de urgencia al hospital local, donde permaneció internada en estado crítico. A pesar de los esfuerzos médicos, las lesiones resultaron irreversibles y, tras varios días de agonía, se confirmó su fallecimiento.
Mientras tanto, en el domicilio se realizaron las primeras pericias. Los investigadores secuestraron un revólver calibre .32 que, según los análisis preliminares, habría sido el arma utilizada en el ataque. Poco después, la pareja de la mujer —un hombre de 30 años— fue aprehendida y quedó a disposición de la Justicia.
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La causa recayó en la Unidad Fiscal de Instrucción N.º 9 de Lomas de Zamora. En un primer momento fue caratulada como “tentativa de homicidio”, pero tras la muerte de Daniela el expediente cambió su calificación a “homicidio agravado por el vínculo”, figura que contempla las penas más severas del Código Penal.
Con el avance de la investigación comenzaron a surgir datos que pintan un trasfondo alarmante. Familiares y allegados declararon que la relación estaba atravesada por episodios de violencia y conflictos reiterados. Ahora, los fiscales buscan establecer si existieron denuncias previas y qué tipo de intervención tuvo, en su momento, el entorno cercano y los organismos de asistencia.
En paralelo, se aguardan los resultados finales de las pericias balísticas y forenses, claves para reconstruir con precisión cómo se produjo el disparo y si hubo intento de encubrimiento posterior al ataque.

