El Festival de Viña del Mar 2026 está siendo hasta el momento, una edición marcada por el recambio generacional y la potencia de las raíces latinoamericanas. En ese escenario, “Campedrinos” se erige como el estandarte del folklore argentino del momento.
Campedrinos, son los únicos representantes de Argentina, se encuentra entre los finalistas del Festival Internacional de la Canción de Viña del Mar y podrían coronarse como los grandes ganadores.
Argentina tuvo el puntaje más alto de toda la competencia y Campedrinos fue aplaudido y bien recibido por el público chileno, quienes no dudaron en mostrar su admiración y apoyo.
El dúo, bien bonaerense, llegó a Chile precedido por un hito histórico cuando obtuvo el Premio Consagración en el Festival de Cosquín de este 2026, el galardón más alto para un artista del género en nuestro país. Su paso por la competencia folclórica con la canción “La Zamba” fue además de una actuación, una declaración de principios sobre la vigencia de la música de raíz.
El origen de un nombre con identidad
La historia de Sergio Prada y Agustín Fantili es un relato de destino y kilómetros. Se conocieron en una fila de casting, pero lo que realmente los unió fue su origen geográfico. Sergio es de Campana y Agustín de San Pedro, ambas ciudades ubicadas a la vera de la Ruta 9 en la provincia de Buenos Aires.
El nombre “Campedrinos” no es azaroso, porque tal como suena es una palabra inventada como “gentilicio” y fusiona a los “Campanenses” con los “Sanpedrinos”.
Desde su formación en 2009, decidieron que su identidad estaría ligada a esa raigambre bonaerense, llevando el sonido del interior de la provincia a los grandes escenarios nacionales.
Renovación con raíces bonaerense
Aunque el folklore suele asociarse al norte argentino, Campedrinos demuestra que la provincia de Buenos Aires tiene una narrativa propia y potente.
Su estilo se caracteriza por una “renovación” que no olvida la base utilizando guitarras afiladas, armonías vocales impecables y una energía que siempre conecta con el público joven, muchas veces lejano al concepto musical autóctono.
Esta frescura los llevó a superar los 150 millones de reproducciones en plataformas digitales antes de desembarcar en Viña del Mar. En la famosa Quinta Vergara, un escenario que suele ser mezcla de tradición y modernidad encontraron su mejor carta de presentación, logrando que el jurado chileno y el “Monstruo” (como se denomina popularmente al público local, porque o ama u odia) conectaran con una zamba que sonó a pampa y a río.
Un presente de oro en Viña
Hasta el día de hoy, la participación de Campedrinos en Viña del Mar 2026 está siendo calificada por la crítica como “solvente y emocionante”.
Su ejecución de “La Zamba” fue ponderada por la prolijidad técnica y la pasión interpretativa, dejando la bandera argentina en lo más alto de la categoría folclórica.
Luego de años de recorrer peñas y festivales de pueblo, el dúo bonaerense está validando su título de “Consagración” en el escenario más importante de habla hispana, demostrando que su nombre, que huele a industria y naranjales, nacido de la unión de dos ciudades vecinas, ahora resuena en todo el continente.


