De la monotonía adobada por un calor imposible al lujazo colectivo. Estudiantes se puso 1-0 en una ráfaga de fútbol -sí, de viento ni hablar: no corre una gota de aire en el Madre de Ciudades– que redondeó Tiago Palacios con una definición exquisita, pero que nació de los pies de dos compañeros que se combinaron para abrir el marcador en Santiago del Estero ante Central Córdoba (SE).
Luego de una salida corta desde el fondo que contó con la combinación de Leandro González Pirez con Santiago Arzamendia, el paraguayo lanzó un pelotazo largo para dividir la pelota. Fueron a la disputa Lucas Abascia y Cristian Medina, quien con un buen control dejó pasar a su marcador para luego buscar a Edwuin Cetré, quien por dentro le ganó las espaldas a Santiago Moyano y centró para que, por el segundo palo, apareciera Tiago Palacios.
Un golazo. Impecable. Con tintes de Michael Jordan: el volante creativo pegó un salto perfecto y definió abriendo el pie para que la pelota se dirigiera hacia arriba al momento de entrar al arco. Haciendo que el tiro fuera imposible para Alan Aguerre y desatando la alegría del banco de Estudiantes. Un baño de agua caliente para Central Córdoba -uno de agua fría le hubiera venido bien a todos…
El #10, así, marcó su séptimo gol en 44 partidos en 2025, en los que además convidó otras seis asistencias. Un toque perfecto para romper el cero en Santiago y para poner en ventaja a un Estudiantes que, con una ráfaga, demostró de lo que es capaz cuando está lúcido.

