Estudiantes y Gimnasia se cruzarán el próximo domingo en una nueva edición del Clásico Platense. Este partido especial, que como tantas otras veces paralizará a la ciudad de La Plata, cuenta ya con 180 antecedentes que sirven para retratar una rivalidad tradicional que cuenta ya con más de un siglo de historia.
Pinchas y Triperos jugaron entre sí tanto en Primera División como en copas nacionales e incluso en copas internacionales, y el primer cruce entre ambos se remonta al año 1916. El León es al día de hoy quien está arriba en el historial, aunque aquel duelo inicial quedó en manos del Lobo. A ese encuentro nos referiremos más adelante.
LOS INICIOS DE LA RIVALIDAD
Gimnasia es fundamental en la historia de Estudiantes, y Estudiantes lo es también en la de Gimnasia. La afirmación, que quizás pueda sonar exagerada, ilustra perfectamente lo que sucedió en los albores del siglo pasado: el Pincha se fundó por una escisión interna en el Lobo, mientras que el elenco Albiazul regresó a la disciplina por una división en el fútbol Albirrojo.
En 1905 el Lobo debió abandonar la Plaza de los Juegos Atléticos ubicada en 1 y 47, ya que los terrenos habían sido cedidos a la UNLP, y eso dividió a los socios en dos grupos: quienes querían buscar un nuevo campo de juego y quienes pretendían que el club regresase exclusivamente a realizar actividades sociales.
Finalmente ese primer grupo decidió separarse, y el 4 de agosto fundó el Club Estudiantes. El segundo sector prevaleció en Gimnasia, y por eso el club abandonó la vieja AFA durante una década. Recién regresaría en 1915, luego de que algunos jugadores del Pincha entraran en conflicto con los dirigentes y decidieran marcharse.
Esos futbolistas se sumaron en primera instancia al Club Independencia, aunque al poco tiempo esa modesta institución se fusionó con Gimnasia, en una combinación que probó ser exitosa, ya que el equipo arrasó en Intermedia en su primer año de participación y logró el ascenso a la Primera División.
EL PRIMER CLÁSICO PLATENSE
En 1916 Estudiantes y Gimnasia coincidieron por primera vez en la máxima categoría del fútbol argentino, y en la fecha 14 disputaron el primer Clásico Platense de la historia el día 27 de agosto. Durante los meses previos la rivalidad fue sumando sus primeros capítulos, y germinaron dos apodos que al día de hoy siguen vigentes: Triperos y Pincharratas.
Los dos motes surgieron de manera peyorativa desde la otra vereda, pero fueron luego reivindicados con el tiempo: “Triperos”, por el trabajo diario del arquero Emilio Fernández en el frigorífico de Swift en Berisso, y “Pincharratas”, por la peculiar función de José Montedónica, el primer gran hincha Albirrojo, en el Mercado Central de calle 49.
Cuatro fueron los ex Estudiantes que alistó Gimnasia en el once titular de aquel primer Clásico Platense: Fernández, Girotto, Bernasconi y Bottaro. Pudieron ser cinco, pero Ricardo Naón no pudo ser de la partida. Por su parte en el Léon jugó Ferreiroa, quien se había ido al momento de la pelea y ascendió con el Lobo en 1915, pero regresó luego en 1916.
El partido se disputó en horas de la tarde en 1 y 57, en una cancha que se vio colmada en su capacidad, por entonces de dos mil espectadores, y tuvo un trámite sumamente parejo. Finalmente la visita prevaleció, gracias a un gol de Ludovico Pastor en contra de su propia valla promediando la primera parte.
SÍNTESIS
ESTUDIANTES (0): Ovidio DUARTE INDART; Ludovico PASTOR y Carlos GALUP LANÚS; José ARANGUREN, Edmundo FERREIROA y Juan José CILLEY; Oscar HIRSCHI, Delfín LAZCANO, Juan José LAMAS, Alfredo LETAMENDI y Jorge CALANDRA.
GIMNASIA (1): Emilio FERNÁNDEZ; Diómedes BERNASCONI y Andrés VARELA; Eleodoro NEGRI, Roberto FELICES y José IGLESIAS; Américo GIROTTO, Ángel BOTTARO, Ernesto GURUCIAGA, Manuel ÁLVAREZ y Ricardo ARRÚA.
GOL: PT: 24’ Pastor e/c (G).
ESTADIO: Club Estudiantes.
ÁRBITRO: Hugo GONDRA.
LA PRIMERA GRAN POLÉMICA
La rispidez entre algunos integrantes de ambos planteles no había aflorado dentro del campo de juego en los dos primeros cruces oficiales, pero el 16 de septiembre de 1917 brotó de manera incontenible en el primer gran escándalo de la historia del Clásico Platense. Curiosamente no fue en un partido por los puntos, sino en un encuentro de carácter amistoso.
Aquella tarde Estudiantes y Gimnasia se enfrentaron en 1 y 57 en el marco de un “Gran Festival” a beneficio del Centro Cronista, que contó con la presencia del interventor de la Provincia, Juan José Cantilo. El juego arrancó con normalidad, pero a los 33 minutos de la primera parte una jugada en apariencia común desató la hecatombe.
Ovidio Duarte Indart, arquero de Estudiantes, consideró desleal un intento de Roberto Felices por sacarle la pelota y le propinó un furioso golpe de puño. La agresión generó un gran desmadre no solo entre los jugadores sino también en los hinchas, que invadieron el campo de juego a pesar de los esfuerzos de la policía por impedirlo.
El escándalo requirió la intervención de los bomberos para extinguir el fuego incipiente que comenzó consumir las pequeñas tribunas de aquel escenario, y la policía permaneció en las inmediaciones de la cancha hasta bien entrada la noche. El partido nunca terminó, los clubes debieron pedir disculpas y varios de sus futbolistas fueron sancionados.