A meses de cumplirse el segundo aniversario del regreso a 1 y 57, los hinchas del León van borrando el recuerdo de los 14 años en los que Estudiantes tuvo que ir mudando su localía por distintos escenarios antes del ansiado retorno a casa.
El último clásico y el largo exilio
El 28 de agosto de 2005 marcaba la fecha de un nuevo clásico platense. El Pincha, dirigido entonces por Jorge Burruchaga, recibía a Gimnasia por la cuarta fecha del Torneo Apertura. Un gol de José Luis Calderón iba a darle al León el triunfo por la mínima, pero entre los festejos albirrojos nadie imaginaba que esa tarde iba a quedar en la historia: ese domingo fue la última vez que se jugó un partido oficial en el viejo estadio Jorge Luis Hirschi.
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A raíz de una clausura municipal y de la prohibición de estadios con tablones de madera, Estudiantes se vio obligado a realizar remodelaciones y trasladar su localía en ese tiempo. Sin embargo, lo que parecía un simple impasse por obras se convirtió en un exilio de 14 años.
El Centenario de Quilmes y el Estadio Único serían los escenarios en los que el León haría las veces de local. Esa casi década y media de ausencia en 1 y 57 coincidiría con la última etapa gloriosa del Pincha. Los títulos Apertura 2006 y 2010, y la Copa Libertadores 2009 menguaron la tristeza que los hinchas sufrieron desde aquél clásico en 2005 y la demolición del Jorge Luis Hirschi en 2007.
Volver a casa
Luego de idas y vueltas, proyectos truncos y dificultades para el financiamiento, Estudiantes pudo poner punto final a las obras del nuevo estadio. El 9 de noviembre de 2019, con una peregrinación desde el Único, el Pincha llegó a UNO, un moderno escenario de primer nivel que albergaría su primer partido oficial el 30 de ese mismo mes con un empate ante Atlético Tucumán, sellando el regreso a casa tras 14 largos años.


