Este viernes vencen las últimas medidas decretadas por Alberto Fernández para frenar la curva de contagios de coronavirus y ya comenzó la ronda de reuniones para definir la continuidad de las mismas y la posibilidad de implementar nuevas restricciones a partir del 30 de abril, que luego deberá adaptar la Provincia.
A dos semanas de aquel anuncio que despertó polémica y fuertes críticas por la decisión del Presidente de suspender las clases presenciales al menos por 15 días, y que generó un conflicto con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que decidió llevar al plano judicial, el panorama es completamente diferente: la situación en el territorio PRO de Horacio Rodríguez Larreta es crítica. Aún más que en la zona bonaerense del AMBA.
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“Si con el segundo grupo de medidas no descienden los casos, hay que acompañar nuevas restricciones”, admitió de forma sorpresiva Fernán Quirós, el ministro de Salud porteño, hace dos días. Es que la postura oficial de la Ciudad, hasta hace dos semanas y pese a la advertencia de los expertos epidemiólogos, era evitar al máximo posible las restricciones, especialmente en las clases.
Con pulso electoral, y escudándose en Soledad Acuña, Horacio Rodríguez Larreta montó una batalla de la que salió muy golpeado: Pasó de decir que no había necesidad de tomar más restricciones, y que los alumnos porteños no utilizaban el transporte público para llegar a las escuelas, a reconocer la gravedad del asunto y pedir asistencia a Nación ante el colapso sanitario.
Los datos críticos que expuso la Provincia y que complican a la Ciudad
Hoy el jefe de Gabinete bonaerense, Carlos Bianco, y el Ministro de Salud de la Provincia, Daniel Gollán, brindaron una nueva conferencia de prensa en la que detallaron la situación de la Provincia pero hicieron eje, puntualmente, en la necesidad de consensuar las medidas con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
A sabiendas de la reunión tripartita que iba a mantener horas más tarde con sus pares Santiago Cafiero y Felipe Miguel, Bianco expuso los números críticos de aquel lado de la General Paz: apenas 140 camas de terapia intensiva libres -hoy ya son sólo 82- y más de 1.000 ocupadas, con un colapso en el sistema privado de salud al que Quirós conoce de primera mano.
“Digo estos números para justificar la necesidad de coordinación que tenemos con la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, como lo dijimos desde un primer momento. Tenemos que tomar el mismo tipo de medidas y cumplirlas de ambos lados de la General Paz”, aseguró tajante Bianco.
Hay otros dos datos que parecen darle la razón a la Provincia, y que castigan la decisión que tomó Larreta dos semanas atrás: el primero es que las restricciones implementadas por Alberto Fernández y secundadas por Axel Kicillof funcionaron.
La curva de casos de coronavirus frenó su aumento descontrolado, que pasó del 67% al 17%, a no aumentar más en la última semana y sostener el pico de 11.400 casos diarios. “Eso es producto de las medidas que implementó el Gobierno Nacional”, remarcó Bianco. No sólo eso: el acatamiento fue alto, y el impacto en los comerciantes y trabajadores, relativamente bajo.
El segundo dato es el más crudo, duro y doloroso quizás de toda la pandemia: el 60% de los pacientes que ingresan a terapia intensiva con un cuadro de complicaciones por Covid fallece. Visto de otro modo: 6 de cada 10 personas que necesitan cuidados intensivos por coronavirus mueren, incluso aunque reciban la mejor atención posible.
Según el parte que difundió el Ministerio de Salud de la Nación ayer, hay 5036 pacientes en terapia intensiva en todo el país. Con los datos más recientes que pudo reunir INFOCIELO, se desglosan en 368 de la Capital Federal, 2402 en el Área Metropolitana de Buenos Aires y 444 en el interior de la Provincia.
Si se cumple el promedio que advirtió Carlos Bianco, esto significa que en los próximos días habrá al menos 3.022 nuevos fallecidos en el país, 221 en Capital Federal, 1.225 en el Área Metropolitana de Buenos Aires y 266 en el interior de la Provincia. En números es frío. Detrás de cada uno hay una familia, una historia, dolor y mucha angustia.
“El objetivo es que la gente no llegue a las terapias intensivas. El objetivo no es que no se sature el sistema de salud, el objetivo es que se reduzcan los casos, porque es la única forma en que va a haber enfermos graves y no llegue la gente a las terapias intensivas. No podemos cantar victoria con que no se sature el sistema sanitario. Tenemos que cantar victoria con cada bonaerense que le salvamos la vida”, enfatizó Bianco.
La reunión en Casa Rosada y las posibles nuevas medidas
Tal como ocurre desde el comienzo de la pandemia, el protocolo de reuniones mantiene el ciclo que se repite cada 15 días: primero cada uno con su comité de expertos; luego se reúnen los jefes de gabinete, y por último lo hacen Alberto Fernández, Axel Kicillof y Horacio Rodríguez Larreta para terminar de definir las medidas.
Para hablar de nuevas medidas todavía es pronto. Sobre la mesa se puso la posibilidad de que el país ingrese en un sistema de fases similar al que tiene la provincia de Buenos Aires, y que recientemente implementó Ángela Merkel en Alemania.
Bianco descartó que haya cierres de actividades, por lo que se apunta a sostener las medidas existentes, ajustar horarios de circulación, y reforzar aún más controles y protocolos. La gran novedad sería, si Larreta acepta su postura equivocada de hace dos semanas, que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires volvería a las clases virtuales.
Con esa medida, estiman, se bajaría la circulación en un porcentaje considerable, suficiente para que disminuya la curva de contagios sin tener que cerrar o restringir más actividades productivas o comerciales y afectar más la economía. El jueves volverán a reunirse, y el viernes se publicará el nuevo decreto.
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