Todo comenzó con un paquete que se cae de una moto y alguien lo ve en ese momento exacto.
Fue un hecho pequeño, cotidiano, casi insignificante pero en estos tiempos de egoísmos, robos, avivadas y personas que sólo buscan sacar ventaja, la historia que Cecilia contó en Facebook provocó una viralización instantánea, porque demuestra que todavía puede creerse en el ser humano como sujeto de valores y gestos desprendidos de cualquier búsqueda del beneficio propio, inclusive en nuestra desprestigiada Argentina.
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La narración que hace Cecilia junto a las capturas de pantalla de su charla de WhatsApp con Julieta, la otra gran protagonista, explican a la perfección y por sí sola la consecución de los acontecimientos.
UN PAQUETE, LA MOTO Y EL CELU
“Me pasó algo maravilloso y el mundo necesita saberlo”, comienza su relato la beneficiaria del gesto de la otra mujer.
“Compré un celular por Mercado Libre, y mientras lo esperaba pasó lo que pueden ver en las fotos”, y allí adjunta la conversación que mantuvo con, hasta ese momento, una desconocida de nombre Julieta.
“Hola Cecilia, ¿cómo va? ¿Vos hiciste una compra por Mercado libre que te tenía que llegar hoy? Porque recién a un motoquero se le cayó un paquete de Mercado libre de la moto. Y tiene tu nombre”, fue el mensaje que recibió Cecilia vía WhatsApp.
“Hola Juli, como va?, ¿en serio?. Sí”, respondió afirmativamente entre extasiada, feliz y sorprendida, Cecilia.
“Estoy esperando la compra, de hecho”, le remarcó luego.
“Guauu, decime donde vivís así corroboro con los datos que tengo acá”, sugirió cauta “Juli”, para chequear que todo sea correcto en su gesto de caridad.
Luego de pasarle la dirección correcta, Cecilia le agregó aún asombrada “No te lo puedo creer”.
“Si, se le cayó andando en moto”, remarcó nuevamente Julieta a su todavía desconocida interlocutora.
“Si querés coordinamos asi te lo doy”, le sumó al hecho de haberle informado que tenía el paquete de Mercado libre en su poder.
“Puedo ir a buscarlo, ¿dónde vivís vos?”, preguntó Cecilia, la dueña del celular flamante caído de la moto cuando todavía estaba en su paquete original.
“Hoy tipo 10 de la noche iba a estar cerca de tu casa, si te sirve te lo alcanzo”, sumándole, entonces, Julieta “el envío” a su gesto de no robárselo, luego avisar, y ahora, además, ofrecerse a entregárselo ella misma.
“Y sino mañana podés pasar”, le sumó como opción para la “entrega” por fuera de sistema.
“Ja, no sólo lo encontrás sino ahora te ofreces a acercármelo. ¿esto es real?, ja”.
“Jaaaa, dicen que todo vuelve”, respondió sabiamente Julieta.
“Claro que si. Decime que te gusta si chocolate, birra o algo”, ofreció presta Cecilia, para compensar la generosidad de su nueva “amiga desconocida”.
“Jaaaaaaa. No hace falta. ¿Hoy vas a estar tipo 20:30?”, preguntó, y recibió respuesta afirmativa, obviamente.
Luego en su posteo de Facebook, Cecilia agregó:
“O sea no solo me contactó, si no que me lo llevó y también evitó que al pibe de la mensajería le descuenten lo que probablemente le signifique un mes de laburo.
O sea TE AMO PARA SIEMPRE JULIETA EL MUNDO NECESITA MÁS GENTE COMO VOS
UN EJEMPLO IRREPETIBLE
Si bien esta historia terminó a la perfección , y nos devuelve la fe en la humanidad, existen modos previstos por el sistema de soluciones para este tipo de situaciones que brinda la propia empresa a su costo que evitan un posible “Cuento del Tío”, con modalidades basadas en hechos similares a los de esta historia real.
Por lo tanto vale recalcar que no es aconsejable seguir este ejemplo.
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